Opinión / Manolo Ríos Rojas

1/31/2012

El Botiquín

Ataque al corazón, por M. Ríos

Manolo Ríos Rojas es Diplomado Universitario en Enfermería

Los médicos no pueden curar el daño originado por un ataque al corazón o infarto. Solamente están pendientes del paciente mientras su corazón cicatriza y se procura evitar complicaciones como ritmo cardíacos anormales o un paro cardíaco , y una insuficiencia cardiaca cuando el daño es tan grande que el corazón bombea muy débilmente.

Sin embargo, actualmente si se llega a un hospital bien equipado dentro del par de horas siguientes al comienzo del ataque, tiene muchas posibilidades de abandonarlo sin haber sufrido ningún daño en el corazón. Aunque todavía se encuentran en un estado experimental los procedimientos espectaculares complejos que pueden salvar su corazón todavía se están refinando y estudiando. Aunque no están disponibles en todos los hospitales , revolucionarán el tratamiento de los ataques al corazón hacia principios del próximo siglo.

Un ataque al corazón es un acontecimiento grave. Aunque la incidencia ha descendido desde mediados de los setenta, varios cientos de miles ocurren cada año. Un tercio de ellos son mortales, pero la mayor parte de las muertes tienen lugar rápidamente , antes incluso de que el enfermo pueda llegar al hospital. Si la persona que tiene el ataque vive para escuchar el diagnóstico, lo peor ya ha pasado. Éste es un buen motivo para prestar atención a los primeros síntomas.

Más allá del colesterol

Cuando una arteria coronaria se obstruye, se interrumpe el suministro de sangre que llega al músculo cardíaco. Las partes que no reciben sangre mueren. Si usted sobrevive, un tejido cicatrizado reemplaza al músculo muerto y la vida continúa; pero un corazón que tiene una cicatriz en lugar de un músculo bombea de forma deficiente. Lógicamente no es deseable tener demasiadas cicatrices en el corazón.

¿Qué obstruye las arterias? En nuestros días todo el mundo sabe que el colesterol se acumula en las paredes de las arterias, y que esta acumulación, denominada placa, parece ser la principal culpable . Pero esto no es cierto.

Generalmente es un coágulo el que interrumpe el flujo sanguíneo de una arteria coronaria ya estrechada por la placa. A medida que la arteria se estrecha, el flujo sanguíneo se vuelve turbulento cuando se abre paso a través de la minúscula abertura, y la sangre turbulenta tiende a formar coágulos.

Esta propiedad de la sangre fue un descubrimiento tremendamente excitante hace ya cincuenta años. Si un coágulo bloquea una arteria , los médicos razonaban, con los anticoagulantes se desbloquea, conservando íntegro el músculo cardíaco. Con el anuncio de este descubrimiento algunos médicos comenzaron a tratar los ataques al corazón con anticoagulantes, otros, en cambio, esperaron a que apareciesen estudios contrastados que probaran que estos medicamentos funcionaban en realidad.

Muchos estudios llegaron y se fueron. Algunos mostraban que los anticoagulantes ayudaban, otros, que no. En conjunto, los resultados fueron insatisfactorios.

No creo que funcionen los anticoagulantes. Son estupendos para “licuar” la sangre, es decir, para prevenir los coágulos , pero no son útiles a la hora de liberarse de los coágulos que ya existen.

Aunque hay buenas noticias . Poco después de que los científicos descubrieran que los coágulos originaban los ataques al corazón , descubrieron también que estos coágulos no se quedaban en el mismo sitio durante mucho tiempo.

Durante una autopsia, cuando los patólogos estudiaban el corazón, incluso un día o dos después de un ataque, lo que pueden observar es un trozo de músculo muerto, pero la arteria que suministra a este músculo está limpia. Esto es debido a que el cuerpo humano rechaza los coágulos.

Después de todo, un coágulo normalmente provoca medidas de emergencias en el cuerpo humano. Casi tan pronto como se forma, el cuerpo comienza a producir sustancias que lo disuelven, y en pocos días casi todos los coágulos han desaparecido.

Aunque interferir con la coagulación es sencillo ( incluso la aspirina lo hace), la disolución de un coágulo dentro del corazón humano ha resultado ser un problema complicado. Los años ochenta finalmente contemplaron algunas situaciones útiles, y ésta es una de las áreas más estimulantes de la medicina. Veremos qué pasa en los próximos años.

Indicios y síntomas

La descripción que aparece en un libro de texto sobre un ataque al corazón es la siguiente: se siente un dolor intenso, punzante, en la parte central del pecho, que dura más de 20 minutos, a veces extendiéndose a los brazos, y menos a menudo a la mandíbula, cuello, espalda, o abdomen superior. Aunque se ya ha hablado mucho de ello, recordar estos adjetivos nos pueden hacer la vida mucho más sencilla. Intenso significa sólo eso. Un dolor persistente no es un ataque al corazón. Punzante quiere decir que el dolor del corazón se siente como una opresión; muchas personas que tienen un ataque insisten en que lo que sienten no es dolor, sino una presión inconfortable.. Central significa central; aunque el corazón está situado en la parte izquierda del pecho, , generalmente se siente el ataque al corazón en la mitad del pecho. Veinte minutos significa que las punzadas cortas e intensas no son importantes; el dolor que dura varios minutos puede ser angina de pecho. Un ataque al corazón es más duradero.

No dé por supuesto que sufre de indigestión si el dolor viene acompañado por náuseas y vómitos . Estos síntomas no son raros durante un ataque al corazón. Tampoco son raros la debilidad, el sudor, el vértigo, el miedo- los pacientes con un ataque al corazón a menudo sospechan de que algo grave está pasando.

El 20 % o más de los ataques al corazón son indoloros, una cifra que aumenta con la edad y la presencia de diabetes. A veces el ataque pasa desapercibido sin haberse notado ningún síntoma; los médicos lo saben porque cada cicatriz representa una anormalidad específica en el electroencefalograma. A veces una persona que tiene un ataque sufre un colapso, se queda sin respiración, siente debilidad o tiene un ritmo cardíaco irregular. No ignore estos síntomas en alguien que sea anciano o débil.

Disolución del coágulo

El mejor tratamiento para un ataque al corazón es una sustancia que disuelve los coágulos de la sangre, un activador plasminógeno.

Todo el que sufre de un ataque al corazón tiene que disolver el coágulo tan pronto como sea posible, seguido por un procedimiento para abrir la arteria obstruida.

El activador plasminógeno es actualmente el mejor disolvente de coágulos del mercado. Los humanos lo producen en cantidades minúsculas, pero la ingeniería genética lo ha hecho fácilmente disponible. Inyectado en vena, el activador abre las arterias obstruidas aproximadamente un 80% de las veces. A medida que la experiencia aumenta y los disolventes de coágulos son más seguros, los paramédicos y otro personal de emergencia los pueden administrar en el acto. Hasta este momento, sólo de usted depende llegar a un hospital rápidamente.

Se pueden encontrar también otros disolventes de coágulos. El más antiguo es la estreptoquinasa. Como no es tan eficaz como el activador plasminógeno, no se puede considerar el mejor tratamiento, pero de todas formas se puede administrar porque el activador es 25 más caro que la estreptoquinasa. La ingeniería genética produce productos sorprendentes, pero nada baratos.

Una sola inyección de activador plasminógeno puede costar mucho dinero. Su seguro médico puede encontrar que es excesivo ese tratamiento y, por tanto, su médico tenga que administrarle estreptoquinasa en su lugar. Insista en ello si desea recibir el mejor tratamiento.

Cuando el coágulo se ha disuelto , es probable que se forme otro, a no ser que se componga la arteria coronaria. Deberá seguir tomando los anticoagulantes hasta que los médicos que le realizan una angiografía, o radiografía de las arterias que ayudan a localizar la obstrucción, y después se someta a una angioplastia o cirugía de bypass para eliminarla.

La angioplastia es un buen procedimiento en el que un cirujano inserta un tubo delgado y flexible en una arteria del brazo o de la pierna, lo guía hasta la arteria coronaria obstruida y después infla un pequeño globo que se encuentra al final del tubo. Este procedimiento casi siempre elimina la obstrucción , pero todavía no está claro cuanto tardará en reaparecer. La angioplastia sólo se ha popularizado a mediados de los noventa. Por otro lado, este procedimiento es más sencillo que un bypass, operación en la que un cirujano abre el pecho e injerta vasos sanguíneos de otras partes del cuerpo para levar la sangre alrededor a la arteria bloqueada. Si me dan as elegir, prefiero la angioplastia.

El antiguo tratamiento de un ataque de corazón que consistía en permanecer ingresado unos cuantos días en la unidad de cuidados intensivos, seguido por una semana o dos en una habitación , no era barato. El mejor tratamiento de que disponemos hoy en día no es muy diferente. Como la mayoría de los avances médicos muy sofisticados, el tratamiento ahorra vidas pero no dinero. Piense en ello antes de sentarse a comer huevos con beicon.



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