La Entrevista

12/12/2018 | comentarios (0)

Tomás Infante: “Las Navidades de antes las vivíamos con mucha ilusión, pero las de ahora son mejores porque hay de todo para comer en las casas"

Charlamos un rato con Tomás Infante, sobre sus recuerdos de la Navidad, en tiempos muy distintos, pero que se vivían con enorme ilusión en todas la calles del municipio de Los Barrios.

Tomás Infante: “Las Navidades de antes las vivíamos con mucha ilusión, pero las de ahora son mejores porque hay de todo para comer en las casas"

Rafael Moll | Periodista

¿Antes las Navidades eran más en la calle, ahora hay de todo en las casas por fortuna?

Así lo pienso yo, cuando me dicen algunos amigos, que antes eran mejor las Navidades, tengo que decir que siempre antes lo que había era mucha ilusión, pero faltaba mucho de comer en las casas. Hoy en día, por fortuna, tengo que decir que hay de todo en los hogares, y el que no tiene se le ayuda a que lo tenga. En todas las casas hay jamón, dulces, polvorones, langostinos. Antes no se conocía eso. Antes el que tenía una botella de aguardiente la guardaba para las Navidades. Las de antes eran Navidades bonitas, pero mejores que las de ahora no. Es lo que pienso.

¿Se pueden recuperar las Navidades en la calle?

Yo recuerdo en los años 60, en el Barrio Cisco, que era el más humilde de todos, cuando llegaban las Navidades se hacían candelas todas las noches y el que podía arrimaba aceite, harina para el pan, lo que tuviera, y con aquello se pasaba la noche con la zambomba. Con aquella candela de leña. No se comía, pero se lo pasaba uno muy bien. Hoy en día está la televisión y todo el mundo se queda en su casa. Antes los bares estaban toda la noche abiertos, para probar el choco o la carne, mientras aquí pasaban las comparsas por la calle La Plata o la Plaza de la Iglesia, cantando, la gente salía, se metían en el bar. Cuando nos hartemos de tanto jamón y tanto langostino, puede que la gente diga de hacer la Navidad como antes, salir a la calle, a los bares. Puede que así ocurra, porque el mundo es redondo.

¿Qué recuerdos tienes de la Navidad, con la música de por medio, que es lo tuyo?

Hace muchos años, cuando iba llegando estas fechas, alumbrado no había. En Los Barrios, en la calle La Plata, tenía bombillas de más fuerza, que hacía que la luz fuese más fuerte. El Maestro Ramírez y Paco Duarte, que eran los encargados, con algunos más, con su escalera, iban cambiando las bombillas con más vatios, una bombilla simple, con más fuerza. Cuando pasaban las Navidades ponían las bombillas normales. Aquello nosotros, en los años 60, lo vivíamos con intensidad. Daba también mucha alegría ver los pocos escaparates que estaban decorados con motivo de la Navidad, alrededor del cristal, con figuritas de los belenes. Estábamos faltos de todo. Las comparsas, que ahora se llaman rondallas, pero aquí en Los Barrios siempre las hemos conocidos como comparsas, con Pepe La Loba, Paco La Fernanda, la del Kiki Mena, Paco Marchena, en el mes noviembre alquilaban cuartos, habitaciones, para poder hacer los ensayos. Luego los ensayos los hacían en la calle, una vez que pasaba la Festividad de la Inmaculada. Una vez que llegaba el día de Nochebuena se organizaban entre ellos. Tras la Misa del Gallo, se respetaban su recorrido. Luego el día 25 hacían su carrusel. Por la calle La Posá o calle Santísimo, el Paseo, la Plaza de la Iglesia, por varias calles se citaban las comparsas y la gente el día 25 disfrutaba mucho la calle. La gente se vestía de lo mejor que se podía tener. Los bares se llenaban con el olor del cocido de las tabernas. Lo digo otra vez, eran unas navidades inolvidables, pero tengo que decir que mejor que las de ahora no, porque ahora hay de todo para comer en las casas.

¿Puedes contarme más recuerdos de las Navidades?

En 1962 en Los Barrios cambiaron el Párroco, estaba el Padre Natera y vino el Padre Don José Viso Méndez con dos padres más, José Luis Simón Galindo y el Padre José Antonio Carmona. Ellos llegaron y se encontraron a una población de Los Barrios un tanto decaída. Decidieron hacer una serie de actividades para la Navidad. Recuerdo que organizaron el Día del Niño, en las Navidades, que recuerdo perfectamente que se puso día 28 de diciembre, que es el Día de Los Inocentes. Sobre el año 1968 se dejó de hacer, hasta que luego en años posteriores se volvió a recuperar. La iglesia le pedía al Ayuntamiento una serie de cabezas de cabezudos, que iban paseando por la calle. Luego nos daban unos tickets para que luego fuésemos al Campo de Fútbol de La Cigüeña donde eran numerosas las actividades y los juegos que había. Nos juntábamos cerca de 500 niños y niñas. Con los tickets te acercabas a un puesto, te daban un polvorón, en otro, tres caramelos. En cada uno de los puestos te daban comida. Se jugaba al lanzamiento de los globos fantoches. Esto creo que lo recuerda todo el mundo. El Ayuntamiento ponía, donde se encontraba la antigua biblioteca, en el Paseo, los columpios. Con esos tickets nos montábamos en La Ola y en los columpios. Luego se hacía siempre un sorteo. Recuerdo que en 1965 le tocó un borrego a Guillermo Rojas. También entre los niños se rifaba una bicicleta. Recuerdo cuando le tocó a Alfonso el limón, a Manolito el Sheriff, eran por los puntos que se conseguía por ir a misa. Entonces te tocaba una bicicleta y es como si hoy en día te tocase un coche. La ilusión del que no tiene casa nada.

¿Siempre has estado muy vinculado a la Parroquia?

Siempre lo he estado. Recuerdo que en la torre de la Iglesia pusieron tres altavoces. Recuerdo que el Padre Viso puso varios altavoces en varias calles. La centralita estaba donde estaba Cáritas. La gente iba donando lo que podía. Dieron cien pesetas para que el Padre Viso se quitase la sotana. Se la quitó, para ponerse otra. Era dinero que se iba recogiendo para los más necesitados. Incluso por la cabalgata. Recuerdo una familia en la calle Luna, Los Morunos, humilde, que con aquel dinero, iba a visitarlos los Reyes de verdad, los niños se ponían a gritar de los regalos que recibieron. Los Reyes no eran por sorteo, eran personas elegidas, pero que antes tenían que dar algo a la iglesia, para poder ser Rey Mago.

Antes en la escuela, nos elegían para cantar. La iglesia luego pillaba la furgoneta y íbamos un día a La Polvorilla, allí se hacía la Misa, otro domingo al Monte de La Torre y la señorita Silvia Larios nos invitaba a de todo. Otra íbamos a la Estación de Los Barrios. Eran Navidades muy distintas a las de ahora.

 

 



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