LA VIDA PUEDE SER MÁS FACIL

No podemos olvidar que cuando la velocidad es alta, frenar lleva mucho tiempo


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Bienvenid@ a La vida puede ser más fácil; hoy vamos a reflexionar sobre la frase: solo percibimos lo que recibimos o, dicho de otra manera, solo recibimos lo que somos capaces de percibir.

Cuantas cosas nos rodean que apenas le prestamos atención por ir con prisas, a la carrera, o incluso pensando en muchas cosas.

No es lo que hay, sino lo que somos capaces de ver y donde ponemos nuestra atención. Siempre he pensado que las prisas son proporcionalmente inversas a poder estar presentes en nuestra vida. No nos permiten saborear lo que comemos, escuchar a las personas con atención, disfrutar del paisaje, o simplemente recibir el sol que nos acaricia la piel.

Y aquí es cuando nos toca parar para recibir.

Darnos cuenta de todo lo que nos rodea, de las personas con las que nos cruzamos a lo largo del día, de la primavera y sus flores, de los olores, de los sabores, … de cómo estamos viviendo.

Por eso, bajar nuestro ritmo no es un capricho es lo que nos cuida y le da sentido a nuestros sentidos, lo que nos protege el alma y nos permite valorar lo que tenemos, es la única forma de disfrutar de estar viv@s.

Por otro lado, cuantas veces vamos todo el día a la carrera y luego esperamos que el cuerpo se relaje justo cuando llegamos a casa o a la cama. Esto no funciona así; nuestro organismo necesita su tiempo de regulación interna. No podemos pasar de 100 a 0 como si nada después de tanto.

Otras, llevamos un ritmo tan alto que cuando llega el fin de semana no somos capaces de relajarnos, el descanso nos ha parecido poco y comenzamos el lunes agotad@s. Esto es sinónimo de ir muy acelerad@s.

Y no nos quedamos solo en esto; hay personas que comentan que cuando tienen tres semanas de vacaciones, no comienzan a sentir que se relajan realmente hasta la segunda o la tercera. No podemos olvidar que cuando la velocidad es alta, frenar lleva mucho tiempo, por eso, necesitamos cuidarnos cada día un poquito y procurar no llegar a esos estados tan altos de tensión donde la percepción se rebaja, las ganas de recepción también y sentimos que apenas vivimos situaciones agradables. No es cierto, todo el tiempo pasan cosas que nos llenarían si estuviéramos atentos, por eso es necesario que tengamos tiempo para nosotr@s y que cuando estemos en descanso… sea real.

Es importante recordar que nuestro cuerpo está muy bien hecho, tanto que está muy pendiente de todo aquello que hay que solucionar, cubrir, cambiar… Esto nos surge de forma automática y casi sin pensar, sin embargo, necesitamos pararnos para poder valorar todo lo que tenemos, lo que hemos logrado y lo aprendido.

¿Puedes verlo?

¿Le dedicas tiempo a conectar y disfrutar?

¿Saboreas lo que comes?

¿Percibes la compañía?

¿Descansas de verdad?…

¡Parar para percibir, parar para recibir!

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