MONTE DE LA TORRE

El maratón diario

 

El vivir diario es una carrera de obstáculos. La salida para esa etapa no me la da banderazo ni pistoletazo; en este caso , en el de los running como yo, el aviso lo da el despertador que me notifica que llegó la hora.

Hay que correr . Hago en la misma cama unos estiramientos, propios del que intenta despertar su organismo.

Me levanto ,visto mi equipo de corredor, el uniforme especial para mi trabajo, y pienso en las vallas que se me presentarán . Tengo que intentar superarlas para llegar a la meta volante de cada día.

Calzo mis zapatillas, ató bien sus cordones. No puedo demorarme más y me apresuro a correr, mi corazón se pone a mil. Temo quedar el último y ser descalificado. Que me manden al paro. Hoy no ocurrió, llegué en el pelotón, pero en ese grupo los hay que quieren hacerse con la cabeza del mismo y, en vez de buscar conseguirlo con su esfuerzo en una escapada normal, lo intentan poniendo la zancadilla al otro, sacando su zapatilla de entre los muchos pies. En ocasiones la evito. Otras caigo, rodillazos en el suelo, descalabro los codos pero, afortunadamente me incorporo y, sigo de nuevo corriendo, saco fuerzas de flaqueza sabiendo que no faltara quien arrojará a la pista material resbaladizo para ver si lo piso y…!zas! eliminado. Y encima me inculpan de que ese accidente fue por no estar en forma para esa carrera.

Llegué a la meta volante de esta jornada. No he sido ganador, pero tampoco el último. No me entregan trofeo alguno ni azafata me dará beso y ramo de flores. Ni me bañarán en champán. Nada de eso necesito. Iré a mi hogar y allí tendré la mejor recompensa, una sana ducha de sentimientos de verdadero cariño. No les llevo medallas ni copas pero si lo más importante de esa carrera , llegar y a los de mi equipo decirles:

-“Esposa mía e hijos , la competición de hoy ha sido dura , como lo será los demás días, pero tengo asegurada la nómina mensual.”

Ellos, abrazándome y besándome, dirán:

– “¡Para nosotros eres el campeón!”

Al llegar a esa meta, el domicilio familiar, encharcado en sudor, aunque no llevo moratones ni el atuendo roto , voy totalmente molido por el esfuerzo físico, mental y anímico pues, hasta el público asistente en vez de animarme a realizar mi marcha contribuyó a dificultármela. Me insultaban porque querían más y más cuando yo estoy entregado total. El jefe de mi equipo que va en un coche confortable fumando puros , al pasar por mi lado me mira con desprecio como si él , si estuviera con mi dorsal lo haría mucho mejor. Me entran ganas de entregárselo pero, si lo hago no correré aquí y tardarán en ficharme . Nada digo a los míos, no deben sufrir , guardo el dolor en mis adentros sabiendo que ni dormido descanso pues, muchas noches sueño con la pesadilla de que voy participando en la que no es carrera solidaria y si muy competitiva, la del running laboral.

A veces pienso cuándo llegará la meta de la felicidad, pero esa está tan lejos que, por mucho que corra, nunca la alcanzaré; el pódium de la misma estará reservado para otros, pero yo me conformo con tenerla asegurada en mi hogar aunque mañana me espere otra carrera. Aunque se sufre es bonito calzarse cada día las zapatillas laborales pues la recompensa me le da mi conciencia que me hace sentirme dichoso. Temo el día en que por motivos de salud deje de correr para siempre. Nacimos para ser laboriosos runnig y espero nunca nos falte esa pista.

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Opinión Pepe Pol

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