MENUDENCIAS BARREÑAS

El nombre castellano de Palmones

Después del nombre de Los Barrios, el que mayor interés tiene para nosotros es el de Palmones, que designa tanto un río, como un núcleo de población. Por eso interesaría conocer el origen y duplicidad de dicho doble topónimo.

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Algunos han pretendido que el nombre de río Palmones deriva del núcleo de población existente en la margen izquierda de su desembocadura. Nada más lejos de la realidad, pues resulta lo contrario. Es el nombre del río el que luego designó al núcleo de población: la aldea o población de Palmones. Basta para ello ver el símil más cercano y también doble topónimo de Guadarranque, donde es más evidente que primero se usó como hidrónimo o nombre propio fluvial y luego para designar la barriada o pedanía sanroqueña existente también en la margen izquierda y desembocadura del río homónimo.

Así pues, comenzaré por el origen del nombre castellano de río Palmones, denominado también río de las Cañas. Conviene recordar al respecto que es una palabra de nuestra lengua que no aparece como topónimo en nuestra zona hasta que la expansión castellana se aproximó al estrecho de Gibraltar durante el bajo medievo, intentando arrebatar el territorio ocupado por el dominio musulmán desde principios del siglo VIII hasta los posteriores siglos XIII a XV, según fue avanzando la frontera territorial.

El investigador e historiador campogibraltareño José Beneroso Santos, en un artículo sobre Álvaro de Bazán, decía en una nota aclaratoria a la palabra despalmeo que era un vulgarismo derivado de despalmar o acción de limpiar y dar sebo a los fondos de las embarcaciones, actividad realizada por el citado Bazán en el siglo XVI, tanto en el río Guadarranque como en el Palmones. Sugiriendo que la denominación Palmones fue consecuencia de esa actividad de despalmar por la que luego se llamaría dicho lugar como el de los “despalmones” (Beneroso, Lacy, 2010: 48 y 55, nota nº 23).

Posteriormente Manuel Correro García se adhiere a tal sugerencia de Beneroso (Noticias de la Villa, 24.4.2020). Pero ambos autores no vieron que la cronología de la voz despalmar en nuestra lengua, según destacados etimólogos, no se produjo hasta el siglo XVI, mientras la designación del río Palmones, como tal topónimo, ya se conoce al menos desde el siglo XIII.

En efecto, Sebastián de Covarrubias en su Tesoro de la lengua castellana o española (1611) omitía la palabra despalmar, sustituida por espalmar con significado de calafatear un barco con brea o sebo, citando ejemplos del italiano Petrarca. Añade que en la antigüedad los griegos realizaban tal actividad náutica con asphaltos o aspalto, que equivale al betún, de donde se diría asphalmar por embrear, que palabra que al corromperse daría espalmar.

Joan Corominas y José Antonio Pascual en su Diccionario crítico-etimológico de la lengua española e hispanoamericana (t.4, 1984: 354-355), añaden que la primera manifestación castellana de la palabra despalmar estaría en una carta de Cristóbal Colón (1502), también de origen italiano. Según ambos etimólogos, dicha palabra castellana sería un préstamo de la lengua catalana, donde espalmar ya se usaba en el siglo XIV, que vinculan con la palabra italiana spalmare, que significaría extender algo con la palma de la mano.

Sin embargo, Martín Bueno Lozano cita Palmones en el siglo XIII, en un artículo sobre once cautivos cristianos huidos de la Algeciras musulmana en el siglo XIII, donde relata que uno, Aparicio de Marzales, capturado en Jerez de la Frontera, huyó desde Algeciras hasta el Palmones en una madrugada a mediados de agosto en la era 1323, que corresponde al año 1285 y no 1287 como citaba Bueno, porque el cómputo anual de la era tiene 38 años menos que el actual. Por tanto, el nombre castellano del río Palmones no deriva de despalmar como sugería Beneroso, ya que dicha palabra ya existiría en nuestra lengua en el siglo XIII. (Bueno, Almoraima, 1995: 31-38)

En consecuencia, sigue vigente lo que hace años escribí sobre el particular, en el libro colectivo dirigido por el profesor Darío Bernal Casasola sobre las excavaciones arqueológicas en el alfar de la Venta del Carmen, donde consideré que apenas se había escrito sobre la etimología castellana del río Palmones, pero no me cabía duda que derivaba del palmito, vegetación abundante que hay en sus proximidades. (Álvarez, 1998: 378)

El palmito fue una planta de gran utilidad, pues de sus hojas o palmas secas se elaboró cordeles, tomizas, espuertas, capachas, esteras, sombreros, escobas, soplillos, etc. Además, el rio Palmones no es el único topónimo relacionado con el palmito en el municipio barreño, donde existían otros como Palmarillo, Palmar de Santa María, Palmares, Palmonillo, etc. Incluso una empresa papelera algecireña de mediados del siglo XX, Celupal, vincularía su nombre con dicha planta al obtener la celulosa inicialmente del palmito.

Además ahora podría añadir al respecto, como indican los hermanos García Lázaro en su extenso y documentado trabajo sobre el palmito (www.entornoajerez.com, 2016), que existen más ejemplos de topónimos vinculado con el palmito en la zona. Hay otro Palmones en el término municipal de Jerez de la Frontera y diversas variantes limítrofes: Palmar, Palmetín, Palmilla, Despalmado, Palmosa, Palmosilla, Palmitoso, Palmarejo, etc.

Pero antes de terminar esta menudencia barreña debo decir que se sabe poco del nombre del río Palmones en época romana o musulmana, cuestión que dejo para otra ocasión, igual que hablar del origen de Palmones como población.

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