PLAZA DE LA IGLESIA

El problema de la estupidez

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Vivimos en un mundo donde las mentiras se quedan y las verdades pasan. La verdad no interesa porque, cuanto menos, escuece y duele y, esta sociedad, no está dispuesta a pagar este peaje. Es más, ya no importa qué verdad existe detrás de cada cosa, de los acontecimientos. Lo importante es lo que algunos deciden qué es la verdad. De esta manera, si no existe una verdad, podemos concluir diciendo que todo es mentira. Nada más lejos de la realidad, pues, si cierto es que cada uno puede tener una opinión acerca de las cosas, más cierto es que, detrás de cada cosa, también detrás de nuestra existencia humana, existe una verdad incuestionable.

La modernidad nos ha llevado a hitos magníficos que podemos celebrar con gran entusiasmo. Podemos estar orgullosos de muchos avances en diferentes ámbitos que, sin lugar a dudas, han mejorado nuestra calidad de vida. Pero no es menos cierto que, esta sociedad posmoderna también nos está trayendo dolores de cabeza que ya están pasándonos factura. Uno de los grandes hitos que, sin darnos cuenta, nos está haciendo sufrir es que hemos cambiado la razón por el sentimentalismo, que no sentimiento. Hemos obviado el camino de la razón, que nos hacía buscar y encontrar la verdad de las cosas, por un sentimentalismo infantiloide que, más allá de planificarnos como personas y arraigarnos a la verdad de nuestra realidad humana, nos está alejando de ella, cayendo incluso en la deshumanización más abominable. No es momento de enumerar la larga lista de desafortunadas estupideces con las que nos toca vivir cada día pero, no hace falta más que echar una mirada a las noticias diarias o a las redes sociales, para no dejar de asombrarnos ante tanta estupidez humana.

Este tema de la verdad, queridos amigos, no es cuestión de creencias o ideologías varias, por cierto, algunas bastante absurdas. Es cuestión de pensar con la cabeza y no con los pies, de descubrir que, detrás de nuestra realidad humana, existe una ley que no es creación política, sino que es connatural al ser humano porque, “algo o alguien”, “Ley de la Naturaleza o Trascendencia”, o las dos a la vez, como ustedes prefieran, lo han querido así. Perdonen el ejemplo simplista, pero para que me entiendan dónde quiero llegar. La hierba es verde aunque nos empeñemos en verla de otro color o manipulemos su pigmentación.

Junto al problema de la verdad, fruto de algunas corrientes de pensamiento como el relativismo o el utilitarismo, entre otras, está la falta de sentido común. Ya ni siquiera sabemos en qué consiste esta máxima humana que, durante tantos siglos, ha caracterizado a las diferentes generaciones humanas. Quizás, este binomio Verdad-Sentido común, sea una urgencia social. Quizás, necesitemos una buena dosis de este dueto para no perder, no sólo el rumbo de nuestra existencia, también para reencontrar la verdad del ser humano.

Amigos y amigas, sin perder lo más valioso de nuestros corazones; el sentimiento, recuperemos el estandarte de la razón que nos ayudará a que la humanidad siga adelante. Un abrazo a todos. Ánimo y adelante.

 

 

 

 

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