Tus beneficios los pago yo

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En los últimos días hemos podido leer en los noticieros dos titulares que no pueden causar otra cosa sino estupor:

Titular 1: “Acerinox aplicará el ERTE en noviembre en Los Barrios. Los paros afectarán a la mayoría de departamentos en función de la demanda de trabajo”.

Titular 2: “Acerinox dobla su beneficio y prevé que los resultados de 2022 serán los mejores de su historia. La compañía ha obtenido un beneficio neto de 741 millones de euros.

¿No hay nada que te chirríe? Seguramente sí, ¡cómo no te va a chirriar que la joya de la corona del IBEX 35 esté dando beneficios en máximos históricos en época de pre-recesión y post-pandemia!  Aun con todo en contra, en un marco económico de altísimos precios de la energía, con un tipo de interés por las nubes que conlleva una caída del consumo brutal. El gigante del acero no solo presenta los mejores resultados económicos de su historia, sino que además se permite la chulería de aplicar un ERTE para que sean los españoles, con sus impuestos, los que paguen los salarios de los trabajadores.

Para que lo pueda entender el común de los mortales: los millones que ganan son para ellos, pero si las cosas se ponen un poco duras no dudan en acudir al papá estado para mantener sus privilegios.  Acerinox no va a cerrar por el incremento del coste energético, y mucho menos si se encuentra en la mejor situación económica de su historia (tanto dinero les sobra que se están permitiendo incluso recomprar acciones).  Acerinox lo que pretende es ganar todavía más dinero, y si en ese camino se le pone por delante la herramienta de un ERTE, la va a usar, aunque esa herramienta se diseñó para ayudar a quienes realmente la necesitaban para mantenerse a flote.

Por otro lado, tenemos que preguntarnos una cuestión muy importante.  ¿Realmente esos beneficios millonarios acaban revirtiendo en la sociedad? Los beneficios no lo sé, pero lo que sí revierten claramente son una serie de perjuicios, comenzando por las cenizas que periódicamente caen sobre los vecinos y vecinas de Palmones, por no hablar de las 240.000 toneladas de escorias contaminantes sin tratar que tienen desde hace años almacenadas en la finca La Doctora y que sabe dios qué sustancias estarán filtrando hacia el subsuelo y los acuíferos.

 También nos encontramos con una empresa tremendamente desigual: según la memoria anual publicada por la propia empresa, el salario del director es de 293.104€ anuales mientras que el de los operarios no llega a 48.000€.  Y eso sin mirar a las contratas, donde los salarios son más bajos y la precariedad más alta. Continuando con las desigualdades, sólo el 12.7% de la plantilla son mujeres y el 17% de ellas tiene un contrato temporal.  Recientemente han anunciado un proceso de contratación de mujeres, estaremos vigilantes a ver si es verdad o si solo se trata de una operación de maquillaje.

Y eso por no hablar de los rumores de un nuevo ERE, no un ERTE de quince días, sino un ERE de eso de los que van cientos de personas directamente a la calle, como el que hubo en 2019 que se saldó con la “salida pactada” de 219 personas.  Lo del nuevo ERE lo decía Feijóo hace unas semanas en una entrevista en la televisión (desconocemos por qué ese señor tiene que meterse en ese fregado) y todavía no ha sido aclarado, que sepamos.

Y todas estas “buenas prácticas” de Acerinox están siendo blanqueadas por los medios de comunicación generalistas e instituciones del Campo de Gibraltar. Reportajes, patrocinios, anuncios disfrazados de noticias y galardones. Hace muy poco asistíamos estupefactos a una entrega de premios en los que se condecoró, simultáneamente, a un directivo de Acerinox y a una asociación de lucha contra el cáncer. Así, sin anestesia, es como premiar a la liebre y al cazador.  ¿De verdad no se nos ha ocurrido pensar que la lucha contra el cáncer sería bien distinta si empresas como Acerinox hicieran las cosas de otra manera? Y eso siendo un poco light.  No en vano los elevados índices de esa maldita enfermedad en nuestra comarca son famosos en toda Andalucía.

Por eso, amigos míos, que no nos encandilen con suavones cantos de sirena, que el cuento de que las chimeneas traen empleo y riqueza que se lo vayan largando a otros y que, ya que no estamos evitando (de momento) que nos contaminen las aguas, ensucien los cielos y emponzoñen los intestinos, por lo menos que nos llenen la cartera y reviertan en la sociedad parte de esos beneficios en máximos históricos, en forma de educación, cultura y más empleo.  Pero desgraciadamente el ansia de dinero y poder es tal que lo quieren todo, a costa de tus impuestos si hace falta, por un puñado más del vil metal. 

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