SEMANA SANTA

FOTOS | La Borriquita realiza su primera Levantá a la memoria de José Antonio Moya Espinosa

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La Hermandad de Nuestro Padre Jesús en su Sagrada y Triunfal Entrada en Jerusalén y María Santísima de la Estrella ha realizado esta noche su Primera Levantá dedicada a José Antonio Moya Espinosa (q.e.p.d.), joven hermano que fue de la cofradía, y un reconocimiento a la Venerable Hermandad de Penitencia del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, María Santísima del Mayor Dolor y San Francisco de Asís por el 75 Aniversario de su fundación.

Así, La Junta de Gobierno, reunida en sesión ordinaria con fecha de 5 de Febrero de 2024, decidió dedicar el acto de reconocimiento de la Primera Levanta, este año a título póstumo, “al hermano que nos dejaba hace apenas unos meses José Antonio Moya Espinosa. Y queremos hacerlo como muestra de gratitud por su trayectoria en el seno de su hermandad y por esa enseñanza que nos ha dejado a todos en su lucha con la enfermedad, teniendo muy presente hasta el final de su vida terrenal al Señor de la Sagrada y Triunfal Entrada en Jerusalén. A su hermandad de la Borriquita”.

Texto integro de las palabras del hermano mayor de la Hermandad, José Luis Días:

A la memoria de José Antonio Moya Espinosa

Querido director espiritual Rvdo. Padre Juan José, representantes del consejo y de las diferentes hermandades, comunidad parroquial (mi comunidad), cofrades y amigos aquí presentes.  Se acercan los días santos en que los cristianos celebraremos los misterios de nuestra redención. Si contamos desde hoy mismo siete días, esos que nos brindan esa renovación verdadera, estaremos de nuevo en la noche más importante del año, la que va del próximo sábado al domingo. Asistiremos al triunfo de Cristo sobre la muerte en la vigilia pascual.  Pero curiosamente será ya, celebrando la resurrección del Señor en los primeros días de la semana y del tiempo pascual, cuando se cumplan diez años desde que me subiera a ese atril de la palabra para atreverme con el cometido más difícil. Diez años Señor, desde que vine por este altar para hablarte de mis cosas y como buen maestro tú lo hiciste de las tuyas. Y como todo encuentro con Jesús vivido desde el corazón, mi pregón de semana santa se convertía en lectio divina de todo eso que la vida me ha regalado durante el trascurso de estos diez años. Me unía en matrimonio, comenzaba mi mandato al frente de la hermandad para obrar y servir siempre a la voluntad de Dios, han llegado a nuestras vidas esos que llenan de amor y alegría aún más si cabe muestro hogar… Si, aquel mi pregón de semana santa, me iba ayudar a vivir más profundamente y encontrar más fácilmente la presencia de Dios en los acontecimientos diarios. Aquel Pregón de Semana Santa, que comenzaba con una mirada al cielo, y una despedida pública a esa buena amiga que había partido a la casa del padre.

Pero la vida del cofrade es así de caprichosa, siempre contrastada, envuelta de principios y finales. Finales que son principios. Y estoy seguro de que es el mismo Dios, el que me brinda la oportunidad esta misma noche de rendir cuentas de nuevo con el cielo, en la que puede ser una de mis últimas comparecencias públicas al frente de la hermandad. De rendir cuentas con el querido por todos en la hermandad, el hermano Joselete.

Y puede parecer difícil tarea hablar de alguien con el que a pesar de estar siempre en el seno de la hermandad, apenas compartiste. Por eso querido hermano pedirte perdón, y por eso lo de rendir cuentas esta misma noche. Y es que estamos en deuda. Tu madre Rosa Isabel sabe ya de lo que le hablo, y créeme se ha encargado de ponernos al día en cuanto a ese sentimiento tuyo por tu hermandad de la borriquita. Hasta tu padre José Mari, se ha encargado de pasarme esos momentos tuyos en la hermandad que han quedado inmortalizados ya en el tiempo. ¿Sabes que tienes a los mejores en casa no? Hasta tu hermano, por iniciativa propia cogió las ropas de costaleros y se presentó el día de la igualá en nuestra casa de hermandad. Un hermano mayor querido Joselete es siempre un hermano mayor. Y si tú has sido y eres un referente para todos, no lo vas a ser para él.

Sentimientos encontrados tiene uno, cuando nos deja un hermano y le corresponde intervenir en su recuerdo. Hablo sin duda alguna de esos sentimientos que pesan esta noche sobre mi ánimo. De una parte el dolor de la desaparición de ese que ha sido un ejemplo de lucha, de ese que de la mano de sus padres llegara a la hermandad y ya en plenitud (porque así, a pesar de corta, pleno y feliz me ha contado tu padre que fue tu paso entre nosotros), en tu ejemplar vida familiar fueras tu el que cogieras a tus padres de la mano para llevarlos por tu hermandad, por tu semana santa, por tus imágenes preferidas, tus bandas…  Como os decía sentimientos que pesan, pero encontrados con esos otros de tener la oportunidad que demanda el corazón en nombre de toda la nómina de hermanos de la hermandad que presido. Oportunidad de poder proclamar los hitos de esa vida, tan llena, tan completa, tan valiente, que merecería mejor comunicador que este que os habla para darla a conocer como ejemplo a seguir. Como enseñanza.

Y es que ni la siempre desdichada enfermedad pudo con la esperanza. En los momentos de tinieblas, siempre estuvo ese faro de guía. La Luz divina de nuestro redentor. Porque así lo quisiste Don José Antonio. Porque siempre estuvo en tus planes. Lo de Don no me lo tomes en cuenta, pero créeme lo tuyo no es lo normal en personas tan jóvenes. Te saliste del guión para gloria de Dios. Y es que estoy totalmente convencido como al igual que de esa amiga de la que hablaba al principio, es El, el que tenía para vosotros otros planes, y ya gozáis de la vida eterna.

Como ya se expresó públicamente, el acto de la levantá de este año, por unanimidad y porque no puede ser de otra manera, está dedicada a la memoria del niño que con palma en mano acompañó al Señor en sus primeros Domingo de Ramos. A la del nazareno que fue creciendo en su hermandad. Al joven que siempre quiso ser costalero de la Entrada Triunfal. Y te lo vuelvo a recordar hermano, hablo en boca de lo dicen tus hermanos costaleros, el paso de misterio de la hermandad no lo calzan cuarenta corazones. Desde que Joselete paso a formar parte de la cuadrilla ya siempre seremos cuarenta y uno. Con tu ejemplo, tu solo te ganaste ahí debajo la eternidad.

¿Y ahora sonríes no?… Eternidad… Y es que te parecerá hasta curioso, que ese término sea el que da título a tu marcha preferida. Esa de la banda del Rosario. No le des más vuelta, el que manda es el que manda y ahora que lo tienes cerca háblale de cada uno de nosotros y cuídanos hermano. Por cierto tu marcha, echa una miradita aquí abajo que te la vamos a poner en breve. Y que te lo llevamos al cielo e… Tu cuadrilla, tu hermano ahí abajo, y que son tus padres los que van a llamar… ¿Se puede pedir más?

Por cierto gracias, y mil gracias, por ese Domingo de Ramos eterno en el que has convertido tu estancia en el campo santo barreño. Te haremos llegar todas esas cositas a la venta de actualidad que tanto te gustan. Estamos tan seguro de que todavía tienes tu tanto y tanto que darnos, que no nos dejas alternativa.

No quiero extenderme más, solo puntualizar. Aquel agosto, dije de ti que al aparecer aquella cuaresma la enfermedad nunca pudiste llevar al Señor a ese cielo… Que a algunos ángeles no les hace falta. Pues rectifico… Aprovecha Joselete, hoy tienes la oportunidad. Súbelo junto a tu cuadrilla, junto a la familia.

Desde aquí, daros las gracias este mi último acto de la primera levanta como Hermano Mayor. Ya en paz con todo, quiero ser como esos tantos y tantos Joseletes que abundan en nuestra hermandad. Esos que la hacen grande día a día y que tienen asignada una misión hasta el final de sus días terrenales.

Porque como José Antonio Moya Espinosa, Si con El morimos, con el viviremos. Si con El sufrimos, reinaremos con El. En El nuestras penas, en El nuestro gozo. En El la esperanza, en El nuestro amor. En El toda la gracia, en El nuestra paz. En El nuestra gloria, en El la salvación.

Hermano Joselete, esperamos seguir haciendo las cosas bien y ganar como tú esa gloria eterna. Te debemos ese abrazo.

Gracias a todos de corazón.

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