La Fiscalía archiva la denuncia de Verdemar por humos y ruidos procedentes de Acerinox

Tras dos años de espera y la intercesión del Defensor del Pueblo, la Fiscalía de Medio Ambiente ha contestado que archiva la denuncia de Verdemar Ecologistas en Acción por ruidos y emisiones a la atmósfera procedentes de Acerinox.

Mientras Acerinox gana 741 millones en nueve meses, algo por debajo de lo previsto y duplica el resultado en los nueve primeros meses del año respecto a 2021, los vecinos de Guadarranque, Guadacorte y Palmones “sufren emisiones y ruidos sin que la Junta de Andalucía lo controle”.

Verdemar asegura que “seguimos denunciando que la Fiscalía de Medio Ambiente en el Campo de Gibraltar es una Administración colapsada y sin recursos. Hechos que pondremos en manos de otras instancias superiores”.

La Legislación y doctrina, tanto española como europea, señala hace ya tiempo que la atmósfera es un bien común indispensable para la vida, al cual todas las personas tienen derecho a su uso y disfrute y la obligación de su conservación. En este sentido la contaminación atmosférica continúa siendo motivo de seria preocupación en España y en Europa.

Todos los datos existentes ponen de manifiesto que aún existen niveles de contaminación con efectos adversos muy significativos para la salud humana particularmente en las aglomeraciones urbanas. En concreto, en el caso de España se ha demostrado que estos problemas se ven agravados por nuestras especiales condiciones geográficas y atmosféricas. Un caso relevante en esta materia es la Comarca del Campo de Gibraltar, debido a su especial concentración industrial, afirman los ecologistas.

En el Campo de Gibraltar existen instalaciones petroquímicas, acerías, eléctricas, portuarias y similares, rodeando la Bahía de Algeciras, influyendo en los estuarios de ríos, contaminando el aire y rodeando a la población.

Concretamente, Acerinox SAU, sigue ampliando su planta y “está provocando un efecto acumulativo de emisiones que perjudica a la salud pública”. Los más afectados son los vecinos de Guadacorte, Palmones (Los Barrios) y Guadarranque (San Roque).

La concentración industrial en este espacio provoca emisiones atmosféricas que perjudican la salud pública y el medio ambiente. Se generan vertidos a la atmósfera con sustancias peligrosas, como las partículas y metales pesados.

“Todavía no hemos visto mejoras referentes a la calidad del aire. Acerinox es un foco de contaminación nocturna sin que nadie lo remedie. La Junta de Andalucía no tiene intención de que esto cambie”, asegura Verdemar.

En concreto, las emisiones procedentes de la acería de Acerinox SAU pueden que “se estén manipulando para pasar los controles ambientales y de salud”.

Verdemar entiende que “los sistemas de aspiración y filtración de los humos generados durante el proceso de fusión, afino, colada y esmerilado no funcionan y la contaminación de partículas ‘cae’ encima de la población de Guadacorte, Palmones (Los Barrios) o Guadarranque, San Roque dependiendo del viento. Las granallas y polvos de la laminación y del vertedero que Acerinox SAU tiene ‘a cielo abierto’ están haciendo estragos en la población, contaminando a sabiendas, vulnerando la Convención Europa de Derechos Humanos, en sus artículos 2 y 8, que protegen el derecho a la vida y a la vida familiar”.

«La contaminación del suelo por metales pesados es lo que muchas veces se denomina ‘una contaminación silenciosa’, porque nadie la ve. La ingesta de estos metales puede provocar anemias, insuficiencias renales, enfermedades neurológicas, cánceres hepáticos. Los metales pesados son altamente cancerígenos. Acerinox SAU está contaminando a sabiendas, vulnerando la Convención Europa de Derechos Humanos, en sus artículos 2 y 8, que protegen el derecho a la vida y a la vida familiar», advierte Verdemar Ecologistas en Acción.

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