La luz de Guerra Calle. Un lugar en el mundo, de Pedro Sevilla y Juan Mariscal

RESEÑA LITERARIA


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El 28 de febrero de 2020, en la sesión conmemorativa del Día de Andalucía, el Ayuntamiento de Arcos de la Frontera (Cádiz) entregaba a los familiares del pintor local Alfonso Guerra Calle la Medalla de la Ciudad que le había sido concedida meses antes en atención a su trayectoria artística en la que siempre estuvo presente su ciudad natal: sus gentes, sus paisajes, sus colores, su luz… Mientras, el pintor vivía sus últimos momentos en el cercano Hospital de Jerez de la Frontera, donde fallecería horas más tarde. Con esta publicación –auspiciada por la Diputación gaditana y el Ayuntamiento de Arcos- se rinde un merecido homenaje a ese niño pastor que, desde su nacimiento (1950, en la Junta de los Ríos, barriada rural de Arcos) sintió muy pronto la necesidad de trasladar su visión del mundo que le rodeaba al papel o al lienzo… aunque por entonces hubiera de conformarse, a falta de otros instrumentos, con trazar unas líneas en la tierra que pisaba en su recorrido con el ganado o en las rocas que encontraba a su paso, con un simple palito o un trozo de tiza. Tras diversos avatares y venciendo grandes obstáculos, con el paso del tiempo logró cursar estudios de grabado y pintura mural en la Facultad de Bellas Artes de Madrid: más tarde ampliaría sus conocimientos de grabado cartográfico en la Escuela Nacional de Artes Gráficas de la capital. A partir de entonces se suceden las exposiciones y comienza a ser muy valorado por distintos especialistas y críticos. Residente en Madrid durante más de 40 años, volvía con frecuencia por Arcos, donde siempre estuvo el epicentro de su inspiración, el punto de partida de su creatividad.

Pedro Sevilla y Juan Mariscal
La luz de Guerra Calle. Un lugar en el mundo
Cádiz, Publicaciones de la Diputación – Ayuntamiento de Arcos de la Frontera, 2022

Olviden mis apresuradas notas biográficas y centren su atención en este libro que nos ofrece una visión más amplia y completa de Guerra Calle y su obra: tras unas breves notas introductorias del Alcalde y de la Delegada de Cultura del Ayuntamiento de Arcos, entramos en la conjunción de dos puntos de vista perfectamente ensamblados: la del poeta y escritor Pedro Sevilla y la del fotógrafo Juan Mariscal. Ambos arcenses y conocedores de su paisano y de su obra; ambos artistas –uno de la palabra; otro de la imagen. Los dos, además, comparten con el pintor un anhelo común: captar la luz en sus respectivas obras; derramar la luz, también, con sus diferentes creaciones.

Pedro Sevilla esboza la biografía del pintor. No es una biografía al uso, salpicada de datos, documentos que los verifiquen o apoyos en testimonios eruditos: el poeta arcense nos sumerge en un enclave rural de mediados del pasado siglo para que podamos conocer las condiciones de vida, el papel asignado a los diferentes miembros de la familia, el asombro del pequeño Alfonso cuando descubre ciertos secretos,  su afán por reproducir –mediante procedimientos rudimentarios- todo lo que constituye su mundo… De su mano conocemos al joven pintor, su marcha –contra viento y marea- a Madrid, su aprendizaje, sus primeros logros… sin olvidar nunca su procedencia campesina, sus gentes, sus paisajes… Según  Pedro Sevilla, su pintura “no es otra cosa que una cosecha perenne, una salida al mundo de algo que ha germinado desde una oculta semilla.”

También Juan Mariscal traza la biografía de Guerra Calle a partir de sus magistrales fotografías en blanco y negro en las que luces y sombras conviven armónicamente ofreciéndonos –especialmente en sus retratos- la dimensión más humana del pintor: la profundidad de su mirada, la serenidad de su rostro,  su aire entre tímido y abstraído, su amorosa relación con los pinceles y con sus lienzos… En definitiva, la luz que irradia su persona y que inunda su entorno. Nada de poses estudiadas; nada de recursos originales que nos desvíen la atención de lo que verdaderamente importa: el pintor y su obra, punto de partida y  elemento clave de la fotografía.

La publicación se completa con una amplia selección de la obra de Guerra Calle: dibujos, grabados y pinturas, precedidas por reflexiones del pintor sobre las diversas técnicas empleadas, sus inicios y su vocación pictórica, las etapas que han jalonado sus creaciones… Encontramos en las reproducciones de sus obras sus temas favoritos, casi siempre ligados a su infancia en el sur del Sur: “Cuando pinto –confiesa- emergen recuerdos y vivencias que se reflejan en mis cuadros. Pintando campesinos en sus tareas y labores, me siento transportado a la época de mi juventud en los campos andaluces. Siempre me ha atraído la figura humana, hombres y mujeres en su vida cotidiana; el ambiente urbano, los interiores de cafés, mercadillos, etc. Me gustan los temas intimistas, figuras femeninas ensimismadas en sus pensamientos, en el tocador, leyendo un libro…”

Todo ello aparece reflejado en esta cuidada y bien editada obra que, además de ofrecernos una amplia selección de las creaciones de Guerra Calle, se halla notablemente enriquecida –iluminada- por la mirada de otros dos artistas de la palabra y de la imagen: Pedro Sevilla y Juan Mariscal.

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