MENUDENCIAS BARREÑAS

Origen del cortijo de Tinoco

El nacimiento de la nueva población de Los Barrios se vincula con la existencia del cortijo de Tinoco. Por eso interesa conocer el origen histórico de dicho cortijo.

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A mediados de los años ochenta del pasado siglo XX, el cortijo de Tinoco era propiedad de Andrés Gómez Leiva, cuya hija María Isabel Gómez Ortega contrajo matrimonio con Manuel Jesús Fernández Cordero, ambos amigos y miembros como yo de la misma pandilla juvenil. En cierta ocasión Manuel Jesús me pidió alguna noticia sobre la antigüedad del cortijo de Tinoco para poner esa fecha en su cancela de entrada.

En mi libro sobre la antigua ermita de San Isidro en Los Barrios le dediqué un capítulo completo al cortijo de Tinoco (Álvarez, 1989: 31-46). Pero entonces no pude documentar su origen cronológico porque no investigué más allá de finales del siglo XVII, cuando adquirió su propiedad el gibraltareño Bartolomé de Escoto y Bohórquez, chantre y canónigo de la catedral de Cádiz, en cuyo cortijo erigió un oratorio privado, convertido a su muerte (1700) en ermita pública bajo la advocación de San Isidro.

Lo que escribí entonces al respecto fue lo siguiente: “En la actualidad, poco se sabe sobre la razón que pudiera haber existido para denominar a dicho cortijo con el nombre de Tinoco. Tampoco se sabe desde cuando se venía utilizando ese apelativo o quienes son sus primeros propietarios. El nombre de Tinoco, tal vez, haga referencia al apellido de algún antiguo propietario del mismo, pues por esa época venía siendo frecuente denominar muchas propiedades de tierras con los respectivos nombres de sus dueños. El apellido Tinoco, con anterioridad a 1704, tenía una clara representación dentro de la población de Gibraltar. Es muy posible que algún gibraltareño, que tuviese dicho apellido, fuese, por tanto, el propietario que dio nombre a dicho Cortijo.” (Álvarez, 1989: 35)

Es cierto que en aquel libro ya mencioné a otro gibraltareño, Juan Tinoco de Figueroa, de similar edad que Bartolomé Escoto, aspirante también al sacerdocio (Álvarez, 1989: 48). Por su apellido cabía relacionarlo con el cortijo de Tinoco. Pero por falta de prueba documental no quise vincularlo directamente con dicho cortijo.

Sería tras la publicación de un artículo de José Regueira Ramos sobre los Pérez Tinoco de Jimena de la Frontera (Benarax, nº7, 1994: 7-8), donde, tras elogiar mi libro sobre la ermita de San Isidro como “un magnífico trabajo de investigación”, añadía que aún dejaba algunos aspectos por esclarecer, por lo que me anotaba alguna novedad sobre la propiedad del cortijo de Tinoco antes de su compra por Bartolomé de Escoto, citando un artículo anterior sobre los caballeros de Jimena, escrito por Andrés A. Vázquez Cano (1913).

El articulo de Vázquez Cano citado por Regueira menciona a los hermanos Andrés Pérez, Gonzalo Pérez y Luis Vázquez, que tenían Tinoco por segundo apellido y eran vecinos de Jimena, añadiendo literalmente que “de este mismo linaje procedieron D. Juan Alonso Tinoco de Figueroa y Dª Leonor María de la Umbría su hermana, vecinos de Gibraltar en 1652, dueños del cortijo denominado de Tinoco, en cuyas tierras se formó la población de Los Barrios, al ocurrir la pérdida de Gibraltar y del cual estuvieron destinadas las rentas a la dotación de la capellanía de Alonso Pérez de Tinoco” (Regueira, 1994: 8).

Concluía Regueira su breve artículo diciendo que ahí dejaba su modesta aportación, en la confianza de que mi instinto investigador terminase, si no lo había hecho ya, de enlazar los eslabones perdidos u oscuros del origen de Los Barrios. (Regueira, 1994: 8).

Lamentablemente, tanto Manuel Jesús Fernández como Pepe Regueira, están difuntos, y no podrán leer lo que al cabo de los años diré aquí del origen del cortijo de Tinoco, según mi investigación posterior a mi citado libro (1989), que aún mantenía inédita.

El cortijo de Tinoco, originalmente se identificó como un cortijo con casas y pozos que tenía el capitán Bartolomé de Mesa Lidueña en Los Barrios y que dio en dote matrimonial a su hija Leonor de las Casas y Mesa (nombrada también Leonor de Mesa Bocanegra), casada con Alonso Pérez Tinoco, caballero de cuantía de Jimena. Luego, ambos esposos por mandato testamentario (1637), instituyeron dos capellanía de misas. Una sobre el citado cortijo de Los Barrios, del que fue nombrado primer capellán Juan Tinoco de Figueroa.

Juan Tinoco de Figueroa y de la Umbría, era hijo de Pedro Tinoco entonces ausente en las americanas Indias y sobrino de Alonso Pérez Tinoco y Leonor de las Casas y Mesa, quien fue capellán de 1642 hasta su muerte en 1671. Le sucedió de capellán José del Castillo Miranda, que renunció en 1683, sucediéndole Simón del Castillo hasta su muerte en 1696, cuando fue propuesto capellán Bernardino de Villalba (1697), pero, por deudas y compromisos contraídos por la capellanía, se vendió el cortijo por mandato judicial, cuya compra adquirió Juan Felipe García de Ariño, para su tío Bartolomé de Escoto y Bohórquez.

Así pues, el nombre del cortijo de Tinoco en cierto modo es impropio, pues en realidad no era propiedad original de Alonso Pérez Tinoco, sino de su mujer Leonor de las Casas y Mesa, quien lo recibió en dote matrimonial de su padre el capitán Bartolomé de Mesa Lidueña. Tampoco Juan Tinoco de Figueroa fue dueño real del cortijo, sino capellán beneficiario del mismo. Aún queda saber cómo aquel capitán adquirió su propiedad. Como su hija en alguna ocasión se llamó Leonor de las Casas Bocanegra, probablemente el cortijo coincida total o parcialmente con las alcarias que el duque de Medina Sidonia donó a Martín de Bocanegra en 1497. Dejo para otra menudencia barreña alguna otra aclaración al respecto.

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