NOVENA PROVINCIA

Pasa la vida

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Pasa la vida ¿No se ha preguntado usted al cumplir los 40, 50, 60, o los 65…, ¿cómo es posible que todo haya transcurrido tan deprisa? Al principio se vivía, pero no lo sabíamos, acaso fuéramos felices, esa entelequia gastada por el tópico, ese deseo que no existe, esa zanahoria atada a un palo que perseguimos como un caballo ingenuo. Éramos felices y no lo sabíamos. Es ahora –que es tarde- cuando nos enteramos.

El genial Forges publicó una viñeta en la que un señor estaba charlando con un empleado junto al mostrador de la oficina de objetos perdidos.

“¿Cómo se llama lo que ha perdido usted?”, le preguntaban. Y el respondía: “Ilusión, a secas”. Aquellos bellos sueños que nos empujaron en la juventud aún nos regalan energía, la vida que quisimos cambiar nos cambió a nosotros y ahora cuando escuchamos a una persona que se autocalifica de progresista no podemos por menos que sonreír y lamentar que no la vayamos a ver con nuestra edad cuando haya pasado su vida y sus ilusiones o las haya perdido o las utilice para sobrevivir y no mirarse al espejo. Entonces tal vez se vaya a la Feria a cantar esta magnífica sevillana –la han interpretado Albahaca, Raya Real, María del Monte…Pasa la vida.

Con todo, tu mundo interior es rico, pleno y preguntón, te sientes muy vital a pesar de que pasa la vida y aún deseas comprenderla más todavía para sentirla más y mejor. El conocimiento hace libres y es un fin en sí mismo hasta el fin. Llevadme adonde queráis, sentadme en una terraza o en un banco de una calle ruidosa o de una plaza callada, da igual, conversaré con el hombre que siempre va conmigo, a día, en la vida real la letra sigue entrando con sangre, sudor y lágrimas. Si se sabe controlar, sufrir es un brazo inseparable del cuerpo de la existencia.

No hay tragedia tan bella y apasionante como la vida, la tragicomedia por antonomasia es haber llegado a este mundo. Lo que debemos hacer en él es intentar comprenderlo, llorar a los que jamás volverán, dejar una huella (“Todo pasa y todo queda/ pero lo nuestro es pasar/haciendo caminos/caminos sobre la mar”) y tener valor cuando llegue la hora del último viaje. Me aplicaré el primero estos deseos, si es que puedo.

Mientras, entonaré con mi mala voz la sevillana que titula este artículo y me consolaré. Me encanta el fútbol y veo que los futbolistas siempre tienen la misma edad y apenas envejecen. Mientras, yo no puedo parar el tiempo. Pasa la vida…

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