SOBRE NUESTRA VIDA

¿Tenemos que animar a las personas que dicen “estar de bajón”?

 

“Estoy un poco de bajón, la verdad”. Rápidamente contestamos a esta frase con: “venga, anímate levántate”. Pero, ¿qué hay de malo en estar de bajón?

Estar de bajón en sí no significa tener una actitud negativa. La actitud negativa sería la-mentarse, aferrarse a ello y quejarse de la vida en vez de mirarse y cuidarse cuando el “bajón” se asoma. El “bajón” nos enseña algo sobre nosotros. Tal vez no nos estamos cuidando, tal vez siempre somos los últimos en nuestra lista de prioridades. Tal vez nos dice que tenemos pendiente cosas que afrontar, cosas que cambiar en nuestras vidas.

La actitud positiva significa afrontar cada situación, buscar soluciones, introducir cam-bios en nuestra vida, cambiar la dirección de nuestro rumbo, o bien cambiar algo en nuestro trabajo. La actitud positiva no es sonreír siempre, ni estar siempre alegre y “positi-vo”. No nos engañemos: estar enfermo, perder el trabajo, cerrar el negocio – no son situa-ciones para estar alegre y “positivo”. En la vida nos encontramos permanentemente con situaciones difíciles, nos vemos en situación de apaciguar conflictos o bien de cortar por lo sano y comenzar de nuevo. La clave para bregar con las situaciones de la vida es to-marse un tiempo para estar sereno y mirar la cosa desde diferentes perspectivas. Lo que nos impide ver la solución es la impulsividad. Dejarnos llevar por los impulsos puede lle-varnos a enredarnos hasta tal punto que ya no vemos los hilos que han creado las ata-duras y los nudos.

Cuando te sientes de bajón, sería el mejor momento para mirar tu vida. Por ello os pro-pongo cambiar de respuesta a la persona que os cuenta “estoy un poco de bajón”. Deje-mos de obligarnos a estar siempre alegres. Dejemos de obligar a los demás a estarlo.

¿Cuál sería entonces la respuesta a “estoy un poco de bajón, de verdad”? – Os digo sin-ceramente, no hay una respuesta adecuada. Mi estrategia es intentar mandarle tranquili-dad a través de mi propia respiración y tranquilidad. Ahora bien, si también siento nervio-sismo, negatividad, bajón o tristeza, no podré hacerlo. En este caso, lo que más puedo hacer, es decir: “pues, yo tampoco estoy para tirar cohetes últimamente”.

¿Y qué? – No pasa nada. Si admito que ando un poco de bajón, y si además lo comparto con un amigo, es hasta posible que acabamos riéndonos juntos, o llorando juntos – ¿quién sabe?

Lo importante aquí es una vez más la coherencia con nosotros mismos. La clave es de-jarnos sentir, dejarnos expresar y así ayudar a que las cosas no se queden congeladas en nuestro interior. Dicho esto, si estás de bajón, siéntate un rato con tu bajón y mira a ver qué necesitas ver. Y si alguien te cuenta que está de bajón, no le digas qué hacer. Mira qué sientes tú, y sé coherente con tu propio sentir. Verás como tu respuesta también lo será.

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