
Los hechos, que habrían tenido lugar en el domicilio del supuesto agresor aprovechando la ausencia de adultos, han generado una profunda consternación en el municipio debido a la corta edad de los implicados y a la crudeza del relato ofrecido por la víctima tras lograr abandonar la vivienda.
El suceso se desencadenó durante una tarde de juegos convencional cuando la víctima acudió al domicilio de un amigo de 12 años. Según el testimonio recabado por las autoridades, la situación se tornó violenta de forma inesperada cuando el anfitrión, presuntamente armado con un arma blanca, habría intimidado al menor para despojarlo de su ropa y proceder a amordazarlo. A partir de ese momento, se habrían producido una serie de ataques físicos que han dejado secuelas corporales visibles y que actualmente requieren de asistencia médica continuada.
A pesar de la gravedad de las acusaciones, el marco jurídico actual presenta un obstáculo para la familia de la víctima: al tener el presunto agresor 12 años, se encuentra por debajo de la edad de responsabilidad penal en España. Esto implica que no puede ser imputado por un delito, quedando cualquier medida correctora en manos de los servicios sociales y las instituciones educativas. Mientras tanto, un equipo de especialistas en atención a menores trabaja con la víctima para intentar paliar el impacto psicológico de una experiencia que sus padres califican de incomprensible por la frialdad mostrada por el otro niño.
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