La parroquia de San Isidro Labrador acoge la VIII Exaltación a Nuestra Señora del Rosario

La parroquia de San Isidro Labrador del municipio de Los Barrios albergó en la noche de ayer la octava edición de la Exaltación a Nuestra Señora del Rosario, patrona de la villa. El emotivo acto, pronunciado por Francisca Isabel Rodríguez Ruiz, se enmarca dentro de la programación de cultos y actividades organizados con motivo de la festividad de la venerada imagen, que alcanzará su día grande el próximo 7 de octubre.

Francisca Isabel Rodríguez Ruiz durante su exaltación a la Virgen del Rosario en la parroquia de San Isidro Labrador de Los Barrios.

La cita, organizada por la Hermandad de San Isidro Labrador y Nuestra Señora del Rosario, congregó a un nutrido grupo de devotos y vecinos en el templo parroquial. Entre la concurrencia se encontraban diversas autoridades municipales y una amplia representación de las hermandades de la localidad, encabezadas por la hermana mayor de la corporación, Rebeca Alonso. Asimismo, la ceremonia contó con la presencia del párroco y director espiritual de la cofradía, Juan José Mateos, y del párroco de Jimena, Castellar y San Martín del Tesorillo, Daniel Escobar Gutiérrez.

La encargada de presentar a la pregonera fue su propia hermana, María José Rodríguez Ruiz, quien trazó una semblanza cercana e íntima antes de cederle el atril. Durante el desarrollo de la proclamación, la oradora ofreció una intervención cargada de fe, devoción y profundo sentimiento hacia la patrona barreña, en la que cada palabra brotó del corazón para ensalzar el amor de todo un pueblo hacia la Virgen. Francisca Isabel Rodríguez Ruiz conmovió a los asistentes al interpretar de viva voz dos canciones dedicadas a la patrona, una actuación que dejó una profunda e imborrable huella entre el público asistente. El acompañamiento musical del acto corrió a cargo del Coro Parroquial, que intervino con la interpretación de varias piezas que realzaron la solemnidad y el recogimiento de una noche inolvidable para la hermandad.

La exaltadora, evocando la llamada del entonces hermano mayor Juan Antonio Muñoz, emprendió un emotivo recorrido que trasladó a los asistentes a su niñez, recordando cómo las calles y casas del pueblo, como la calle Nueva, engalanaban sus fachadas y transformaban los garajes en altares para recibir a la Virgen. En su intervención, destacó la arraigada tradición barreña de presentar a los recién nacidos ante la patrona tras el bautismo y la profunda impronta del rezo en el seno familiar gracias al ejemplo de los padres.

Durante la exaltación, se realizó un completo repaso histórico a la devoción del Santo Rosario, recordando sus orígenes en el siglo XIII con la aparición a Santo Domingo de Guzmán y su evolución desde el salterio popular de las 150 Avemarías. Asimismo, se rememoró la fijación de la estructura de los misterios por parte de San Pío V tras la victoria en la batalla de Lepanto en 1571, así como la incorporación de los misterios luminosos por San Juan Pablo II en el año 2002.

Uno de los bloques centrales del acto se centró en descifrar el simbolismo barroco y sacro de la imagen mariana. Rodríguez explicó elementos como la representación del Niño Jesús en brazos como Theotokos, el significado de la desnudez parcial y las potencias del Divino Infante, la corona y ráfaga que ensalzan la realeza de María, el cetro como muestra de su «omnipotencia suplicante» y la presencia de la luna, nubes y ángeles a los pies de la imagen. El acto concluyó con el rezo de las letanías y el canto del himno patronal, reafirmando el amor e identidad del pueblo hacia la Virgen del Rosario.

 

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