Salió el tercero de la tarde y en los primeros tercios se daba por imposible que Galván pudiera realizar faena al de Castillo de Montizón.
Brindó al público Galván pese a ello e inició la faena convencido por doblones por bajo, como si el animal no planteara dificultades, tras ello y pese también a la falta de fuerza el diestro gaditano le fue planteando una faena a más que remató con dos tandas de gran intensidad y conexión con los tendidos con la mano diestra muy apasionadas. Mató de extraordinaria estocada y su labor fue reconocida con las Dos Orejas.
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