Las márgenes de ríos, arroyos y zonas húmedas dan lugar a un tipo de vegetación muy singular, donde son frecuentes especies como el aliso, álamo, fresno, olmo, sauce, taray, etc. Esta vegetación cumple una importante función en la regulación de la dinámica de los cauces y sus márgenes: prevención de inundaciones, evita pérdida de suelos, refugio de numerosos animales.
Estos bosques suelen ser lineales, siguiendo el curso de un río en ambas márgenes, formando en muchos casos los típicos bosques en galería.
En un corte transversal de un arroyo o río se encuentran cuatro zonas de vegetación.
1ª.- Plantas acuáticas que viven sumergidas y enraizadas en el lecho o bordes llanos.
2ª.- Cañaverales, espadañas, carrizos, etc, más cerca de las orillas. Plantas rizomatosas que fijan los suelos.
3ª.- Vegetación ripícola propiamente dicha, formada por agrupaciones arbóreas y arbustivas. A veces las crecidas tiran los árboles y rompen las ramas. Sin embargo, todas las planta ripícolas brotan vigorosamente de cepa o por esquejes por lo que los daños se reparan rápidamente.
4ª.- Especies que necesitan humedad edáfica para vegetar, pero que no pueden considerarse en sentido estricto ripícolas. El típico en nuestro Campo de Gibraltar es el quejigo andaluz (Quercus canariensis). En Andalucía se dan también los olmos, nogales, arces e incluso fresnos y chopos. Se dan en las zonas húmedas más alejadas de la orilla.
El árbol ripícola por excelencia es el ALISO
Nuestros alisos
Es uno de los 10-12 árboles más frecuentes de la Península Ibérica. En Andalucía, donde más abunda es en el Campo de Gibraltar y parte del Parque Natural de Los Alcornocales.
Su madera no es valiosa: es quebradiza, se deforma, se agrieta y se degrada rápidamente. Se pudre en poco tiempo. No es bueno para el fuego, se quema a toda velocidad. En este sentido es útil para los artesanos del vidrio, calcineros y los panaderos, trabajos que requieren una llamarada rápida y fuerte.
Por esto, se usa sobre todo para confección de objetos que duran poco, pero de difícil fabricación: Zuecos y madreñas, mangos de cepillos, rodillos, cajas de pescado, lápices.
Muy buscada su madera para ebanistería y taracea, por la belleza de sus nódulos radicales, así como por su corteza para curtiente. Hoy en día su principal papel es el de protector y fertilizador del suelo.
La población de Alisos del planeta permanece más o menos estable. Según sondeo de la Oficina Mundial del Bosque, sus efectivos no tienen tendencia a aumentar. Eso significa que cada uno de ellos solo necesita “un hijo” para reemplazarse cuando muera. El árbol fabrica 240.000 semillas cada año. Sólo una tiene la posibilidad de convertirse, en veinte o treinta años, en un Aliso adulto. Para germinar, la tierra debe permanecer constantemente húmeda durante 30 días como mínimo, tras la primavera.
En cuanto nacen tienen que beber y beber, y seguir bebiendo. El 80% de sus raíces son canalizadores verticales que se sumergen en lo más profundo de la tierra en busca del precioso líquido. En terreno seco pueden llegar a descender de esta manera hasta 3,80 metros de profundidad.
Estas raíces son grandes protectoras de la estabilidad de orillas de arroyos y ríos. Hacen simbiosis con una miriada de hongos. Consolida el terreno en las orillas.
No es excesivamente longevo. Vive unos 100 años. Tras su desaparición, deja el terreno más enriquecido que como se encontraba en su nacimiento.
Una de las alisedas más emblemáticas del Campo de Gibraltar es el soto del arroyo del Fraile. Este soto, que circula junto al casco urbano de Castellar, es muy rico en diversidad de vegetación: fresnos, sauces, laureles, saucos, etc. El 90% de la arboleda está compuesta de alisos.
A finales de los 90 del siglo pasado, hubo un proyecto de canalización de este soto provocado por las inundaciones que dañaban las casas cercanas. Sobre este tema y la riqueza de biodiversidad se publicó un artículo en la revista Almoraima nº 23 (año 2000).
https://institutoecg.es/wp-content/uploads/2019/05/almoraima23_p081-090.pdf
Otro soto de aliseda importante en el mismo término municipal es el soto del Chapatal (Sotogordo).
Nuestras alisedas, otro de los valores naturales del Campo de Gibraltar.
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