Éxito cultural y solidario en el municipio

El concierto de fin de curso de la Escuela de Música de Los Barrios emociona a los vecinos en la Iglesia de San Isidro

La Iglesia de San Isidro Labrador ha acogido esta tarde la actuación de fin de curso de la Escuela de Música de Los Barrios, una cita que ha servido para certificar el nivel de los estudiantes. El alumnado ha vuelto a demostrar ante sus familias su evolución en el lenguaje musical y su destreza al piano tras meses de intenso esfuerzo y dedicación continua.

La audición musical, dirigida con minuciosidad por Ikerne Maroto, se estructuró de forma fluida en dos partes claramente diferenciadas para mostrar el progreso de las distintas edades y niveles académicos.

En el primer bloque, el público asistente pudo disfrutar de interpretaciones llenas de encanto y frescura por parte de los alumnos más jóvenes de la escuela, quienes defendieron con soltura piezas didácticas como “El Panadero”, “Las Abejas” o “Algodón de Azúcar”.

Posteriormente, la segunda mitad del concierto elevó la exigencia técnica con composiciones de notable complejidad. Los estudiantes maduraron su sonido sobre el escenario a través de partituras clásicas universales de la talla de la “Marcha Turca” de Mozart o la célebre “Para Elisa” de Beethoven. Asimismo, el programa reservó un espacio para la música cinematográfica contemporánea con la interpretación de la banda sonora de la película “El Último Samurai”.

Uno de los momentos más aplaudidos de la tarde se vivió con la excelente participación del alumno invitado en esta edición, el joven Pepe Beltrán, quien sumó su talento al de los integrantes locales de la escuela.

Al término del encuentro musical, se felicitó públicamente tanto a Ikerne Maroto por su labor pedagógica al frente de la dirección como a todos los alumnos y alumnas por el nivel demostrado y la constancia exhibida durante todo el periodo lectivo.

Haciendo honor al lema de que “La música es la única medicina para el alma”, la clausura del curso académico volvió a brillar con luz propia gracias a su marcado carácter solidario.

La organización vinculó la entrada del concierto a una causa benéfica que obtuvo una respuesta masiva. Gracias a la generosidad y el altruismo de las familias y vecinos asistentes, se llevó a cabo una recogida masiva de alimentos no perecederos (bajo la propuesta de aportar un kilogramo por donativo), los cuales irán destinados íntegramente a apoyar la labor social y asistencial que desarrolla Cáritas Parroquial con las familias más vulnerables del municipio.

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