Mientras muchas personas esperan la llegada del verano como una oportunidad para descansar, viajar o pasar más tiempo con sus familias, para una parte importante de la población estos meses representan justamente lo contrario: más trabajo, horarios más exigentes y menos posibilidades de recuperación.
Camareros, cocineros, propietarios de bares y restaurantes, trabajadores de heladerías, terrazas, comercios y otros negocios vinculados a la temporada turística afrontan durante el verano un incremento considerable de la actividad. En una zona como el Campo de Gibraltar, donde el buen tiempo multiplica la vida en la calle y la afluencia a los establecimientos, esta intensidad puede prolongarse durante varias semanas.
Desde Ocnos Psychology Clinic, clínica de psicología situada en Palmones, recuerdan que el cuidado de la salud mental también resulta importante en una época que habitualmente se asocia con el ocio y las vacaciones.
“El verano no se vive de la misma manera para todo el mundo. Mientras unas personas descansan, otras trabajan precisamente para hacer posibles esos momentos de ocio. En algunos sectores se combinan jornadas largas, calor, ruido, trato constante con el público y poco margen para recuperarse entre turnos”, explica Héctor Lozano Jiménez, psicólogo general sanitario y director de Ocnos Psychology Clinic.
El cansancio no siempre termina al cerrar el establecimiento
Durante los periodos de mayor actividad es habitual terminar la jornada con cansancio físico. Sin embargo, el desgaste no siempre desaparece después de dormir o de disfrutar de un día libre.
La presión por atender con rapidez, mantener una actitud amable, resolver incidencias y responder ante momentos de gran afluencia exige un esfuerzo emocional continuado. A ello pueden sumarse las altas temperaturas, los cambios frecuentes de turno, las dificultades para conciliar y la sensación de estar trabajando mientras familiares y amigos disfrutan de sus vacaciones.
“Una persona puede salir del trabajo, llegar a casa y seguir mentalmente dentro del turno. Repasa conversaciones, anticipa los problemas del día siguiente o siente que no tiene energía para hablar con nadie. Cuando esta situación se mantiene, el descanso deja de ser realmente reparador”, señala Héctor Lozano.
Entre las señales que pueden indicar un desgaste creciente se encuentran la irritabilidad, las dificultades para dormir, el cansancio constante, la pérdida de paciencia, la ansiedad antes de comenzar la jornada, la incapacidad para desconectar y el aumento de los conflictos en casa o en el entorno laboral.
Estas reacciones no significan necesariamente que exista un trastorno psicológico. En muchos casos son respuestas comprensibles ante una carga elevada y sostenida. No obstante, conviene prestarles atención cuando empiezan a afectar al sueño, a las relaciones personales, al estado de ánimo o a la capacidad para disfrutar de los momentos de descanso.
La presión de atender al público
Quienes trabajan de cara al público no solo deben realizar sus tareas profesionales. También tienen que gestionar las emociones que surgen durante la atención a clientes, incluso en momentos de cansancio, tensión o saturación.
Una terraza llena, una cocina con numerosos pedidos acumulados o una cola que avanza con lentitud pueden generar situaciones difíciles. Las prisas, las quejas y la impaciencia de algunos clientes aumentan la presión sobre equipos que muchas veces ya trabajan al límite de su capacidad.
Desde Ocnos señalan que cuidar la salud mental en estos entornos no consiste únicamente en pedir al trabajador que aprenda a soportar mejor el estrés. La organización del trabajo, los descansos, la comunicación dentro del equipo y el apoyo de los responsables también influyen de manera importante.
“Hablar de bienestar laboral no debería convertirse en trasladar toda la responsabilidad a la persona. Las estrategias individuales ayudan, pero también es necesario revisar si los turnos, las expectativas y la forma de organizar el trabajo permiten una recuperación mínima”, indica el director de la clínica. Ocnos desarrolla también servicios de psicología para empresas y organizaciones, orientados a mejorar la comunicación, prevenir el desgaste y proporcionar herramientas adaptadas a las necesidades reales de los equipos.
Pequeñas medidas que pueden marcar una diferencia
En etapas de mucho trabajo no siempre es posible modificar de inmediato los horarios o reducir la actividad. Aun así, algunas medidas sencillas pueden ayudar a disminuir el impacto acumulado.
Respetar las pausas acordadas, hidratarse y alimentarse adecuadamente, mantener una comunicación clara entre compañeros y evitar resolver todos los problemas desde la urgencia son aspectos básicos, aunque con frecuencia se descuidan durante los momentos de mayor presión.
También resulta importante que los días libres no se llenen necesariamente de obligaciones. Una persona agotada puede necesitar recuperar sueño, reducir estímulos o disponer de unas horas sin demandas, aunque su entorno espere que aproveche ese tiempo para hacer planes.
“Descansar no siempre significa hacer algo especial. A veces supone poder estar tranquilo, recuperar una rutina básica o no tener que responder a nadie durante unas horas. Sentirse culpable por necesitar ese espacio solo añade más presión”, explica Héctor.
La desconexión digital también puede ayudar. Revisar constantemente los mensajes del trabajo o permanecer pendiente de posibles cambios de turno dificulta que el organismo entienda que la jornada ha terminado.
Cuando pedir ayuda deja de poder aplazarse
El cansancio forma parte de muchas temporadas laborales intensas, pero no todo debe justificarse como algo normal por tratarse del verano.
Cuando la ansiedad se mantiene incluso fuera del trabajo, el sueño está muy alterado, aparecen crisis frecuentes, aumenta el consumo de alcohol u otras sustancias, se deterioran las relaciones o la persona siente que ya no puede continuar al mismo ritmo, puede ser recomendable solicitar orientación profesional.
Pedir ayuda no implica necesariamente abandonar el trabajo ni iniciar un proceso prolongado. Una primera valoración permite comprender qué está ocurriendo, distinguir entre estrés puntual y un problema más persistente, y establecer medidas ajustadas a cada situación.
Para quienes tienen horarios variables, trabajan lejos de casa o encuentran dificultades para acudir de forma presencial, la terapia psicológica online puede facilitar la continuidad del acompañamiento durante el verano.
Cuidar también a quienes sostienen el verano
Desde Ocnos Psychology Clinic insisten en que el mensaje no pretende presentar el trabajo estacional como algo necesariamente negativo. Para muchas personas, el verano representa oportunidades profesionales, ingresos importantes y momentos de satisfacción compartidos con compañeros y clientes.
La cuestión es reconocer que una temporada positiva también puede resultar exigente y que ambas realidades pueden coexistir.
“Podemos sentirnos agradecidos por tener trabajo y, al mismo tiempo, estar cansados. Podemos disfrutar de nuestra profesión y necesitar límites. Reconocer el desgaste no significa ser débil ni estar fallando; significa prestar atención a lo que el cuerpo y la mente están intentando comunicar”, concluye Héctor Lozano.
Ocnos Psychology Clinic ofrece atención psicológica presencial en Palmones, en el municipio de Los Barrios, y atención online para personas del Campo de Gibraltar y otras localidades. La clínica trabaja con adultos, parejas y familias, además de desarrollar acciones de divulgación y prevención relacionadas con el bienestar emocional.
Porque el verano no es descanso para todo el mundo. Y quienes trabajan para que otros puedan disfrutarlo también necesitan espacios de recuperación, apoyo y cuidado.
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