Tras la lectura de las razones que el Comité de Selección de la Capitalidad Cultural Europea para 2016 ha desvelado para otorgar a San Sebastián este reconocimiento se deprende que en el resto de poblaciones candidatas, como Córdoba especialmente, la violencia impera por las calles y nadie hace nada por remediarlo.
Yo no dudo que San Sebastián, al igual que Córdoba, Zaragoza, Burgos o las otras poblaciones candidatas tengan sus atractivos culturales, pero de ahí a que para ser capitalidad cultural haya que hacer esfuerzos para acabar con la violencia, me parece del todo fuera de lugar.
Quiero esto decir, por extensión, que en el resto de poblaciones candidatas no se ha hecho nunca nada en este sentido, y por tanto, la violencia impera. Yo creo que es más bien al contrario.
No me consta que en Córdoba, si exceptuamos en su cárcel, haya muchos pro etarras, que por si no lo saben los del Comité de selección, se dedican a matar y extorsionar. En San Sebastián sí que hay unos cuantos más.
Y dado que en San Sebastián gobierna Bildu, presuntamente pro etarra, pues tendremos una capital cultura que no respeta las leyes, que no quiere al Rey y que va a prohibir las corridas de toros, además de no condenar el terrorismo, que es lo grave.
De hecho, San Sebastián es tildada ya como una ciudad gobernada por una franquicia de ETA, en referencia a Bildu, y a partir de ahora, para los señores de la Comisión Europea, lo mejor es que unamos cultura y violencia.
Por ello, en 2016 podríamos ver en San Sebastián competiciones de peleas de gallos, peleas de perros, o más inusuales como tiro a la nuca, además de talleres de redacción de cartas amenazantes, y conferencias sobre técnicas de extorsión, secuestro, colocación de bombas y confección de capuchas, especialidades todas ellas propias de la cultura de los violentos a los que se premia desde Europa.
Un disparate, vamos, un disparate.