Un proyecto de alumbrado enfocado a iluminar parques, zonas de juegos y jardines públicos debe tener en cuenta cuatro premisas basadas en un consumo energético eficaz, impacto ambiental mínimo y lograr una buena inversión calidad/precio, además de por criterios de seguridad de los usuarios, principalmente niños y jóvenes, afirman desde el colectivo.
Verdemar resalta las múltiples ventajas que ofrecen los juegos infantiles y la importancia y necesidad de zonas de estas características en ciudades y pueblos, existen infinidad de estudios que demuestran la interconexión en el desarrollo entre el sistema motor y cerebral del niño, lo que mejora sus cualidades sociales y motoras cada vez que juega en un parque.
Por ello, en el diseño de un buen alumbrado para un parque, jardín o zona de juegos, se deben combinar la eficacia, el ahorro, y la seguridad y comodidad del usuario. Siempre teniendo en cuenta una adecuada iluminación de todos los parques y jardines, ya que son espacios dinámicos y vivos, que se deben adaptar a las diferentes estaciones, luminosidades y usos que se les den.
Cuando cae la noche el hecho de que la gente utilice el parque o jardín estará marcada por la iluminación que exista y las condiciones meteorológicas que se den, en este caso el aumento del buen tiempo hace que su uso sea continuado.
Verdemar no pretende que se alcance una iluminación artificial con el grado de luminosidad igual al de la luz solar si no una buena disposición de los puntos de luz y la intensidad y calor adecuado. A veces se intenta reproducir los efectos diurnos en las zonas de juegos mediante la instalación de una iluminación de gran intensidad.
Sin embargo, es recomendable dosificar los puntos que conviene iluminar, haciéndolo de forma que la luz posea un efecto que ayude a dar viveza a los colores y matice los diferentes tonos.
El diseño tiene que estar pensado para evitar la contaminación lumínica para no interferir en el entorno.




