Ruiz Miguel, Jesulín, Abellán, Víctor Janeiro, Galán y el novillero Orozco triunfan en Marbella

“Galán cortó dos orejas y el rabo siendo el máximo triunfador. El resto de compañeros dos orejas cada uno y, el rejoneador Fermín Bohórquez se fue de vacío al fallar con los aceros” Un grupo de antitaurinos invadió el ruedo alterando el orden público.

José Salguero Duarte | Marbella

Con reses de diferentes ganaderías, de buen juego en líneas generales. Se celebró en Marbella, el festival taurino-flamenco a beneficio de la Asociación contra la Fibrosis Quística de Málaga. En tarde soleada y con algo de viento que molestaba a los espadas.

Horas antes del comienzo del festejo existía un buen ambiente por las inmediaciones del coso. Y por haber hubo hasta una manifestación antitaurina a las puertas de la plaza. Invadiendo el ruedo una docena de ellos tras el arrastre de la res que lidió Jesulín de Ubrique. Se formó un gran revuelo, siendo retirados por varios agentes de las Fuerzas de Orden Público, y por miembros de las cuadrillas y espadas actuantes.

El público asistente que ocupó cerca de los tres cuarto de los tendidos, disfrutó del toreo ofrecido por los matadores Ruiz Miguel, Jesulín de Ubrique, Miguel Abellán, Víctor Janeiro, David Galán y el novillero Javier Orozco. Los que cortaron dos orejas cada uno al ejemplar que lidiaron, salvo Galán que le cortó el rabo siendo el máximo triunfador. Pero el rejoneador Fermín Bohórquez, que abría plaza, a pesar de realizar una excelente clase de toreo a caballo, fue silenciada su labor al fallar con los aceros.

Reseñar que, en determinadas fases del festejo, la fusión del flamenco con el toreo llegó a tal altura, motivando hasta que el diestro David Galán, mientras realizaba la última parte de su faena de muleta toreara y cantara a la vez. Y en la triunfal vuelta al ruedo dada por el maestro Ruiz Miguel, al pasar por la zona donde se encontraban el cuadro flamenco, comenzó a cantarle y el de La Isla bailó unos compases. De Ruiz Miguel, debo destacar además que, cuajó una excelente faena llena de sapiencia y sabiduría poniendo el listón muy alto. Pero Jesulín, Abellán y el resto de compañeros no se quedaron atrás desparramando cada uno de ellos su toreo.

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