David Galván y Caro Gil salen a hombros en Ubrique

Galván realiza dos meritorias faenas para aficionados entendidos Caro Gil fue el máximo triunfador con el mejor lote José Luis Torres corta una oreja a su primero.

José Salguero Duarte / Fotos: J. Salguero y Juan Téllez | Crítico taurino

Sin duda alguna para mí, mereció la pena desplazarme a Ubrique para presenciar el festejo junto a la flor de mi canela. Porque los toreros anunciados están ansiados de triunfos con las miras puestas de llegar a alcanzar la gloria en la Tauromaquia.

Por ello, al no estar los jóvenes espadas de vuelta de esto, sino todo lo contrario, vislumbraba que dejarían sus esencias tanto con el capote como con la muleta para agradar al respetable.

Consecuentemente, embarqué y nunca mejor dicho, a mi gran amigo Juan Téllez, gerente de la web taurina www.desdelcallejón.com, para que una vez recuperado de la grave ‘cornada’ sufrida este pasado invierno, debutara de forma oficial esta temporada, en sus tareas periodísticas y gráficas en un festejo taurino.

El empresario

Según la memoria anual editada por la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía de Cádiz. Tengo que reseñar, que el empresario de este festejo, Curro Escarcena, en la pasada temporada de 2012, fue el que más festejos organizó en toda la provincia de Cádiz. Consecuentemente, sombrerazo respetuoso para él, porque los debe de tener como los del caballo del Espartero, para organizar tantos festejos con la grave crisis económica que atraviesa España.

Incidencias

Se celebró la tradicional Corrida de la Piel de Ubrique, en la que se lidiaron reses de Ana Romero, de regular presentación y juego. El cuarto fue devuelto a los corrales por inválido. Primero, segundo y quinto recibieron algunas palmas en el arrastre. El peor y más exigente lote le tocó en suerte a David Galván. La plaza registró más de un tercio de público en los tendidos. David Galván brindó el sexto toro de la tarde a Juan Téllez. Galván al hacer la suerte suprema fue prendido feamente por el toro y a punto estuvo de herirle, pero el diestro ni se miró.

Tanto Caro Gil como David Galván salieron a hombros del coso.

El Festejo

José Luis Torres, abrió plaza con el marcado con el número 107, al que recibió con una larga cambiada, continuando a pies juntos rematando con una mano. Lo puso al caballo y le dieron un puyazo cambiándose el tercio. La faena de muleta la comenzó a pies juntos sacándolo a los medios. La música tenía ganas de sonar y empezaron a soplar sus instrumentos. Torres estuvo voluntarioso por ambos pintones. Falló con los aceros recibiendo un aviso, dando una vuelta al ruedo por su cuenta. Algunas palmas para el toro en el arrastre.

A su segundo lidiado en cuarto lugar marcado con el número 67, al lancearlo el toro flojeaba por su extrema invalidez que padecía, siendo devuelto a los corrales. Al sobrero lo lanceó sin emplearse con brío. La faena de muleta se la brindó al maestro Francisco Ruiz Miguel que se encontraba viendo el festejo desde uno de los tendidos. Y nuevamente Torres hizo su toreo de muleta con voluntad ante un toro que flojeaba. Tras estoquearlo le concedieron una oreja.

Caro Gil, al segundo en orden de lidia, el mejor del encierro, se estiró a la verónica siendo aplaudido. Para posteriormente ponerlo al caballo por chicuelitas al paso. Le pegaron un puyazo al de Ana Romero, doliéndose posteriormente en banderillas. Con la muleta le hizo al bravo y noble toro una larga faena por ambos pitones, acudiendo el burel al toque del torero, humillando en el embroque. Tras una estocada algo trasera y al rodar el toro fulminantemente, le concedieron dos orejas, siendo aplaudido el toro en el arrastre.

Al quinto de la tarde lo lanceó perdiendo el capote al rematar. En el caballo le recetaron un puyazo y Caro Gil le hizo un quite por lopecinas sin el acople necesario y preciso. Con la muleta estuvo voluntarioso sacando algunos de calidad ante otro bravo y noble ejemplar. Estocada siéndoles concedidas dos orejas. Resultando el máximo triunfador del festejo saliendo a hombros de la plaza. Recibiendo el toro algunas palmas en el arrastre.

David Galván, a su primero lidiado en tercer lugar marcado con el número 53, de salida embistió con mucho brío pero algo descoordinado, no permitiéndole que se estirara a la verónica. Lo puso al caballo flojeando, teniendo el toro unas enormes pezuñas. Podría haberle hecho la ganadera la manicura, porque se dolía al trotar arrastrando además a veces los cuartos traseros, posiblemente porque las tenía blandas como consecuencias de las lluvias caídas. En banderillas lidió muy bien Salvador Jiménez y estuvieron acertados con los garapullos tanto Álvaro Núñez como Rafael Limón.

La faena se la brindó el diestro de la Isla de San Fernando al respetable. Y ante lo que tenía delante le hizo la faena que requería el toro, cuidándolo en todo momento dándole ventajas y el sitio que requería. Sacándole una faena interesante para aficionados entendidos. Tras estoquearlo hasta la empuñadura, le concedieron una meritoria oreja, teniendo petición de la segunda que no concedió la presidenta. ¡Lástima!, porque ella no entendió la faena pero su asesor taurino tampoco.

Cerró plaza con el marcado con el número 94 al que recibió muy toreramente flexionando las rodillas en cada lance, para posteriormente estirarse a la verónica siendo jaleado y aplaudido cuando remató a una mano. Le pegaron un puyazo y en el centro del anillo lo probó con un quite de chicuelitas ajustadas, bajando las manos y retorciendo las muñecas. En banderillas el de Ana Romero apretó hacia los adentros.

Brindó la faena de muleta a nuestro compañero Juan Téllez. Y la comenzó doblándose con torería con el de Ana Romero, para después irle ganando terrenos hasta llevarlo con buenos muletazos a los medios. Ya en los medios le enjaretó una tanda ligando cada muletazo, sonando la música y siendo aplaudido, porque era otra forma la de Galván de ser y entender el toreo. Se distanciaba y le daba aire y sitio en varias buenas tandas posteriores. Lo toreó a continuación por naturales con maestría y desmayo, embarcándolo con temple y mando, escuchándose olés profundos, quedándose muy quieto ante los parones del toro a medio pase.

El de Ana Romero era exigente y Galván lo entendió a la perfección, pegándose un arrimón y terminando la faena doblándose con mucho arte escuchándose olés maestrantes. Al entrar a matar lo prendió feamente y a punto estuvo Galván de sufrir un serio percance, pero como es habitual en este joven diestro ni se inmutó. Tras estoquearlo al tercer intento, le concedieron una meritoria oreja. Saliendo a hombros de la plaza.

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