David Galván completó una tarde redonda. Brindó por Quito y al taurino Manolo Lozano y construyó un trasteo de concepto superior, limpio y templado, dando cuenta de torería cabal y dominio. Pases sobre ambos pitones, con su tauromaquia clásica y valor seco. Señaló con un abanico que desplegó la palabra Libertad y que la plaza coreó a viva voz. Dos orejas y vuelta triunfal.
Según informa en su edición digital El Comercio, con tres cuartos de plaza y con lluvia leve e intermitente se corrieron toros de Huagrahuasi, Triana y El Pinar de variado juego sobresaliendo los de El Pinar lidiados en tercer y cuarto lugar por su nobleza y toreabilidad; el quinto, de Huagrahuasi, que humillaba y repetía y al que algunos espectadores pidieron el indulto, y el octavo de Triana.



