Rafael Fenoy Rico | Secretario de Comunicación Educación de la Confederación General del Trabajo (CGT)
“Si yo solamente contigo soñaba”, Mari Pepa, la de la Revoltosa, de esta forma se dirige a su amor, a Felipe que la corteja, lamentándose de la confianza que depositó en él. Sigue Felipe, el González, a estas alturas, deseando mantenerse en el candelero mediático. No ha mucho por la enorme cantidad de dineros, cifra superior al cuarto de millón de euros, que cobra como “asesor” de una multinacional de la energía. Además de el caché como conferenciante de varias decenas de miles de euros.
Mantuvo su presencia en medios a finales de 2014 por la venta de sus posesiones en la playa de Jbila en Tánger, a la familia real saudí, que incluyen una lujosa mansión de 5.000 metros cuadrados con piscina y una casa para el servicio diseñada por el arquitecto Joaquín Torres, conocido como ‘el arquitecto de los ricos’. Entonces también se informó de la puesta en valor de la finca El Penitencial, que compró en Extremadura en septiembre de 2013.
Volvió a estar en el candelero por el apoyo a los opositores venezolanos al gobierno de Maduro, en vísperas de su juicio, con visita incluida a Caracas, para nada de nada. Mantuvo su presencia mediática, más recientemente, por las manifestaciones sobre las elecciones catalanas, anunciando el apoyo a existencia de la identidad nacionalista catalana, y que el periodista que le entrevistó publico en clave de nación catalana, Felipe replicó que no habían sido bien interpretadas sus palabras, y el periodista tuvo que informar que el texto publicado palabra por palabra contaba con la aquiescencia de la oficina de Felipe ya que fue sometido a su consideración.
Y sigue en el candelero, expresando cuando así lo quiere perlas como la siguiente: “el estado de sitio del Chile de Pinochet respetaba mucho más los derechos humanos que el paraíso de paz y prosperidad de Maduro”. Palabras muy mal sonantes, precisamente en una rueda de prensa, celebrada recientemente en compañía de mujer de Leopoldo López, opositor venezolano Leopoldo López, condenado a 14 años de cárcel por un juzgado Venezolano, por “instigación pública, asociación para delinquir y determinador en daños e incendio”.
Alguien de los “suyos” podría indicarle a Felipe González, lo impropio, erróneo, falso y por supuesto inadecuado de realizar una comparación imposible de sostener entre Pinochet y Maduro, el venezolano. Precisamente en las fechas conmemorativas del Golpe militar del dictador Pinochet (1973) que, en sus diecisiete años de dictadura, produjo la ejecución o desaparición de más de tres mil ciudadanos chilenos, más las decenas de miles de víctimas de brutales abusos como la encarcelación arbitraria o el exilio forzoso. Quien no recuerda la brutal tortura y posterior asesinato del extraordinario músico Victor Jara. Comparar a alguien con Pinochet, juzgado y condenado por tribunales chilenos, es un asunto nada fácil.
Felipe González, personaje contradictorio y polémico donde los haya, ha sido objeto de publicaciones, imágenes y reportajes audiovisuales de todo tipo. Uno de los primeros trabajos en profundidad dedicados a su persona fue realizado hace 22 años por el periodista Fernando Jáuregui, en su libro titulado LA METAMORFOSIS, en el que fue desgranando la profunda y sorprendente transformación que el poder provocaría en Felipe. En su epílogo de este texto aparece esta frase: “El Parido Socialista no logrará una renovación ideológica ni organizativa mientras no se supere la etapa felipista”. Y es imposible mientras personajes como Felipe Gonzales pretendan seguir en el Candelero. Sigue sin comprender que el mejor servicio que puede prestar al socialismo español, incluso al internacional, es hacer mutis por el foro, y dejar que su controvertido pasado y presente se vaya poco a poco apagando, para así no envenenar las aspiraciones de los lideres de un partido político que él utilizó para sus fines personales durante tatos años.
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