Patricio González | Ecritor y analista
Placas solares, maquinaria de última generación, material informático y de telecomunicaciones, coches… Poco queda en la que fuera sede central de la Fundación Forja XXI (Otra entidad sin ánimo de lucro), en la Hacienda de Su Eminencia, de la que han desaparecido bienes de todo tipo, incluyendo documentación contable sobre la gestión de la entidad.
Los talleres de mármol, energía solar, informática o jardinería -pioneros en algunos casos- están prácticamente vacíos después del saqueo al que ha sido sometido el cuartel general de una fundación que llegó a emplear a 600 personas y que recibió millones de euros en subvenciones públicas, en muchos casos irregularmente. Y de los seis vehículos que aparecen en los inventarios, sólo dos están localizados. Del resto no hay ni rastro.
Pero no sólo han desaparecido bienes de equipo. En los estantes donde se guardan los expedientes de los talleres y las subvenciones que ‘alimentaron’ a la Fundación faltan archivadores y la contabilidad de los últimos años está incompleta.
En los meses previos a la declaración del concurso de acreedores y a la intervención judicial de la entidad, la sede situada en La Negrilla fue objeto de un número indeterminado de robos.
Tuvieron lugar, detalla el administrador judicial, entre el 2 de febrero y el 22 de mayo del año que acaba de finalizar, aunque sorprendentemente los responsables de Forja XXI no denunciaron estos hechos hasta el mes de julio, justo una semana antes de que el Juzgado de lo Mercantil declarase el concurso de acreedores por un agujero de casi ocho millones de euros en deudas que mantiene la Fundación con más de 2.300 acreedores.
La antigua residencia del clero sevillano del siglo XVII conocida como Hacienda de Su Eminencia, no es hoy más que una sombra del ‘esplendor’ que alcanzó como sede de la Fundación Forja XXI tras cederle el complejo la Junta de Andalucía por un periodo de 50 años y a cambio de su restauración.
El abandono y los robos sufridos han dejado huella en los jardines y en los edificios del complejo desde el que se gestionaba una entidad que llegó a tener 600 empleados y a impartir talleres incluso fuera de las fronteras nacionales gracias a las ingentes subvenciones que recibía.
En las naves que servían de talleres sólo quedan cajas vacías, mesas y sillas, en muchos casos inservibles. De los equipos y maquinaria con la que se enseñaba, por ejemplo, a instalar placas solares, no queda nada. Todo se ha volatilizado en los últimos meses, cuando el declive de la entidad se manifestó irremediable y la conflictividad laboral llegó a su límite máximo ante el impago de las nóminas.
No sabría concretar cuantas escuelas-talleres ha dado la Junta a esta Fundación Forja XXI muy relacionada con el PSOE, pero podría ser un tema de oficio para la Fiscalía anticorrupción. Otro chiringuito más de los que acostumbra a tener la Junta. A ver si alguien pregunta en el Parlamento por esta Forja XXI.
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