Crónica de una "ada" bendita

San Tagarnino Labrador “bendice” la XXXIV Tagarninada Popular de Los Barrios

Raúl Blanco firma un pregón histórico cargado de fe chirigotera, homenajes a los que ya no están y el relevo generacional de sus "fieles feligreses".

Raúl Blanco, caracterizado como "San Tagarnino Labrador", durante su intervención ayer en el escenario de la Peña "La Tagarnina".

El pueblo barreño ha vuelto a demostrar que, cuando llega febrero, la devoción se divide entre el incienso y la tagarnina. En un acto marcado por el ingenio y el sentimiento local, San Tagarnino Labrador —el “primo” parrandero de San Isidro— bajó a la tierra para dar el pistoletazo de salida a una de las “adas” con más solera de la provincia de Cádiz.

Un pregón de “versículos” carnavalescos

El pregonero, haciendo gala de una trayectoria que se remonta a 1995, desgranó una vida dedicada al Carnaval de Los Barrios. Desde sus inicios como jurado hasta sus tipos más recordados como Dios Momo o su paso por la chirigota de “La Virgen del Karma”, el discurso fue un viaje por la memoria colectiva del municipio.

El pregonero Raúl Blanco Ramírez durante el pregón de la XXXIV Tagarninada Popular.

Con un tono humorístico pero profundamente respetuoso, el pregonero pidió “permiso” a San Isidro para tomar el relevo, bromeando sobre las lluvias excesivas: “¡Primo!, con lo que ha caído, quédate en la sacristía… que ahora viene San Tagarnino, ¡el Santo de los sabores!”.

Homenaje a la “Cocina Divina”

Uno de los momentos más emotivos del pregón fue el recuerdo a los miembros de la peña que han fallecido. Los nombres de Francisco Alfileres, Andrés Chaleco, Paco Pérez Tineo “Martinito” y Paco “Rota” resonaron con fuerza. Según el pregonero, ellos son quienes ahora “encienden el fuego en la cocina divina” para que el aroma del potaje llegue hasta el cielo.

La “Corte Celestial” de la organización

La noticia de la jornada también estuvo en el reconocimiento público a la actual directiva y colaboradores, la “infantería” que hace posible el reparto de miles de raciones. Bajo el mando del nuevo presidente, Paquín Ríos, el pregón puso nombre y apellidos (y muchos apodos familiares) a los encargados de los fogones y la barra: desde los hermanos Morante y el “Canilla” en el reparto, hasta el “Micky” y su hijo Juan Antonio en la barra de cerveza.

Se destacó especialmente la incorporación de la “savia nueva”, jóvenes como Dani Pérez “Gochi”, Cristian Gavira o Alejandro Correro, que aseguran que la llama del carnaval barreño no se apague.

El adiós de una leyenda

El broche de oro lo puso el reconocimiento a Nicolás Ceballos, alma viva de la peña, que este año se retira de la primera línea tras años llevando el timón de la entidad. Comparándolo con un “Rey Emérito” pero con mucho más arte, el pregonero le agradeció su entrega, asegurando que, aunque se retire, siempre vigilará “desde la sombra que no se apague la caldera”.

La jornada terminó con el grito de guerra que marca el inicio del festín: “¡Escardillazo dao y tagarninas al saco!”. Los Barrios ya huele a carnaval, a comino y a convivencia, bajo la protección de su santo más sabroso.

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