DESDE MI ALDEA

Carnaval en verano

 

Que el tres por cuatro se adobe con el calor del verano y las cuartetas entren con nívea y aceite de coco no logro entenderlo.

Por un lado, y así parece, las calles volverán a recibir la patina de cera derramada por los cirios puntuales bajo la atenta mirada de la luna de abril apenas un mes después de haber sido ocultada por el humo fallero de los ninots condenados a la hoguera perpetua. También podremos ser testigos, el próximo Domingo de Pentecostés, de un ir y venir de Simpecados y de caballería bajo la nube de polvo en la aldea almonteña. Tampoco se quedarán sin colgar en la capital hispalense los farolillos bajo los cuales se freirá el pescaito en la primera noche de mayo; mes que también será testigo de paseos de caballos por la feria jerezana o desfiles de faralaes a pies de la Mezquita en la capital califal.

Todo en su fecha, menos nuestros carnavales; me refiero a los de la Tacita de Plata, ya que aún desconozco que ocurrirá con los nuestros. Pues resulta que el debate está servido y llueven comentarios a favor del cambio o defensores de mantener la tradición de celebrarlo en febrero.

A uno que eso del carnaval, de los disfraces y de las coplas le atrae en demasía, lo de ir en junio a la Plaza de las flores, o al Pópulo, o a los escalones de Zara en el Palillero para oír de cerca a las ilegales, a los consagrados o el carrusel de coros, me resulta, sinceramente, el primer cajonazo de los organizadores. En ningún momento me siento derrotista al verter estas líneas, lo que ocurre es que entiendo que colocar el forillo veraniego con postulantes en bañador con el tinto de verano en la mano no debe ser del agrado de un gallinero donde el tres por cuatro viste de bufanda y se perfuma con eau de erizo.

Sin ánimo de ofender a Don Carnal, quiero manifestar mi indignación de enterrar la sardina en junio y no ensartarla en una caña junto a las brasas de olivo. Cada cosa en su tiempo. ¿Os imagináis a la comparsa del gran Antonio Martin, A fuego vivo, cantando en la Caleta en junio?, ¿a Una chirigota con clase cantando en San Felipe cuando ya han dado las vacaciones de verano?, ¿o a los Combois da pejeta con las peanas derretidas en las losas de San Antonio?.

¡Que no!, que la Cuaresma vuelva a regir el calendario carnavalero y que los ensayos sean con bota de Chiclana para aclarar la voz y las decisiones de los políticos responsables más acertadas, que para errores ya tenemos un jurado en el Templo de los ladrillos coloraos.

 

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