El último dinosaurio de Andalucía, el reptil que no repta, el saurio que si coloca sus ojos entubados hacia delante, uniendo sus campos visuales, puede ver como nosotros los humanos, me refiero, sin duda alguna, al león de tierra o camaleón.
Este ser hermoso, pacífico, que es capaz en la espesura de una retama, un pino o un enebro marítimo pasar por una rama más (balanceándose), tiene varias peculiaridades que lo hacen único:
1ª) Es capaz de proyectar su pegajosa lengua de unos 30 cms para cazar un saltamontes, una mosca o una avispa…es decir, caza a distancia, mata a distancia como sólo pueden hacerlo el pez arquero, las serpientes escupidoras, los picos carpinteros o los osos hormigueros.
2ª) Tiene cola prensil y pies en forma de pinza que le permiten llevar una vida arborícola.
3ª) Son capaces de cambiar el color de su piel escamosa para camuflarse, mostrar su estado anímico, captar más luz solar o cortejar a su dama verde.
Y, por último, como característica más triste es que el camaleón de España, limitado a la franja costera andaluza, está siendo masacrado.
El león de tierra libra una dura y cruel batalla con los sanguinarios especuladores del suelo en la que está perdiendo muchos, demasiados efectivos.
Este artículo va dirigido a aquel constructor que aún conserva una ética intachable y ve en los animales a nuestros hermanos menores, a los que hay que dejar vivir en paz. Para que en el caso de que tenga en perspectiva el diseño o construcción de una urbanización de playa en un lugar que albergue la morada de estos inofensivos animales, recapacite, cese en su empeño, cambie de planes, respete a estos antediluvianos animalitos que tienen todo el derecho del mundo a seguir viviendo, y urbanice en otro lugar.
Este artículo también lo dirijo al especulador sin escrúpulos, al que ya ha segado la vida de cientos de estos saurios para fabricar chalets costeros, que no muestran más vida que la de unos cuantos ricachones en verano, que pueden permitirse pagar unos alquileres elevadísimos.
Si sólo es capaz de ver la vida por el ojo de un ladrillo, y si únicamente experimenta gozo manoseando un fajo grueso de billetes, va siendo hora de que miré un buen rato a los ojos de uno de estos seres, a ver si es capaz de conmoverse un poco.
Noticias de la Villa y su empresa editora Publimarkplus, S.L., no se hacen responsables de las opiniones realizadas por sus colaboradores, ni tiene porqué compartirlas necesariamente.





