Cocimiento lento, de un cambio generalizado

 

El lento cambio de la historia de España a lo largo de varias décadas y el anastesiamiento de la ciudadanía metida toda ella en una gran caldera llena de agua, y a fuego lento donde nos cosen poco, a poco, sin que nos demos cuenta por la lentitud del calentamiento del agua, ya que para cuando vengamos a darnos cuenta, el agua estará ya demasiado caliente, y entonces no tendremos fuerza alguna para poder salir de ella.

El lenguaje simbólico es un medio privilegiado para poder introducirse en la reflexión, y para poder transmitir las ideas. Pues poner en evidencia las funestas consecuencias de la no conciencia del lento cambiar, que esta infestando nuestra salud, nuestras relaciones, y la evolución social, ya que el ambiente creado perjudica gravemente nuestra salud. Creando un falso condensado de vida y de sabiduría que cada uno podrá plantar en su propio jardín para poder gozar de sus frutos, frutos, de una sociedad que no se da cuenta de lo que se esta cocinando en la caldera porque el agua se calienta muy lentamente, es por este motivo el porque la sociedad no se percata que la están despojando lentamente de sus arraigos, costumbres, y forma de vida, sencilla y natural, sin darse cuenta de lo que se nos viene encima. Otra cosa muy distinta seria que la sociedad de golpe y porrazo cayera en la caldera con el agua por encima de su temperatura normal, y entonces reaccionaran saliendo todos corriendo temiendo a las quemaduras.

Todo esto viene a cuento, pues cuando un cambio, como el que nos esta cayendo encima a la sociedad española en general, y que viene de un modo lento, escapa a la conciencia, y no provoca en ella, ni en la mayor parte de los casos, ninguna reacción, ninguna oposición, y ninguna revuelta. Si miramos lo que sucede en nuestra sociedad desde hace algunas décadas, podremos ver que estamos sufriendo una lenta deriva, a la cual nos estamos habituando a una cantidad de cosas que nos habrían hecho horrorizar hace ahora treinta años atrás, y que han sido poco, a poco, amoldados a la forma de vida, y que a casi nadie preocupan a penas, o lo que es igual, dejan directamente indiferentes a la mayor parte de las personas, en el nombre del progreso, de la ciencia, y el aprovechamiento, efectuando continuos ataques a las libertades individuales, a la dignidad, a la integridad de la naturaleza, a la belleza, y a la felicidad de poder vivir con dignidad. Nos cocemos lentamente, pero inexorablemente con la constante complicidad de las victimas, inconscientes muchas de ellas de lo que se cose en la enorme caldera que se llama España, o quizás porque sean incapaces de imponerse a las limosnas de las ayudas estatales.

Las negras previsiones para el futuro, que en vez de suscitar reacciones, y medidas preventivas, lo que hacen es prepararnos psicológicamente a toda la ciudadanía para que aceptemos las condiciones de vida decadente, y también dramáticas para muchos parados, y usuarios de la seguridad social, mas el cambio producido en la educación con condiciones poco aceptables por la mayoría de padres, y la decadencia de una vida de difícil soportar, para una gran mayoría de españoles.

(Pero que no padecen ningunos de los que se dedican a la política). El martilleo continuo de informaciones políticas erróneas por parte de los medios satura los cerebros, donde muchos de ellos no están ya en condiciones de distinguir entre el bien, y el mal, de modo que debemos elegir entre la conciencia, o cocinarnos en la caldera.

Muchas personas creen cualquier mentira por muy descabellada que esta pueda ser. Y como este gobierno no hagas unos presupuestos equilibrados, no controlen el tesoro reaprovisionándolo, controlando la deuda publica y disminuyéndola, controlar la ayuda a otros países eliminando muchas de ellas, para que España no vaya a la banca rota, y que la gente aprenda nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del estado, si no se toman las medidas necesarias por muy antisocial que sean mal lo llevamos, ya que aquí todos somos culpables, y la culpabilidad se repartirá según responsabilidad de cada cual.

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