José Salguero Duarte | Los Barrios
La deliciosa cena fue lidiada como cada uno pudo y supo meterle los trastos con temple o tirones, a los diferentes platos elaborados con productos continentales y marítimos de esta zona, siendo regados con caldos apropiados para la ocasión.
Hubo en los postres la intervención del diestro y de varios comensales, brindándose, entre otras cosas, por la total recuperación de Galván, al que de nuevo lo he visto sonreír, tras haberse probado hace unos días, después de dos meses en el dique seco, como consecuencia del grave percance sufrido en la plaza de Jaén, al recibir a una de las reses a portagayola.
Siendo significativo, que lo primero que hizo Galván nada más ponerse de nuevo delante de una res brava, fue darle una larga cambiada, para posiblemente echar pelillos a la mar y erradicar toda clase de fantasmas. Prosiguiendo después realizando el toreo puro que lleva tan dentro, y que es el que le facilitará abrirle el camino, para convertirse en figura del toreo. No teniendo la menor duda, que un día cambiará su sino, porque David Galván lucha como el que más por ello.
El diestro estuvo firmando autógrafos a cuantos aficionados y comensales se lo solicitaron, y una vez cumplió con ese cometido, le entregué una pintura taurina que hice, de él toreando en agosto de 2012 en la plaza de toros de Marbella.
Por último, mandar un fuerte saludo a nuestro compañero y amigo Julio Juan Cordero, que no pudo acompañarnos por motivos personales, notándose su ausencia.





