Visto desde una esquina, lo más destacado del último pleno de la Corporación municipal, el celebrado el pasado día 26 de febrero, es que el secretario local del PA, Jorge Romero, terminó desnudando, por fin, su alma y dejándonos ver lo que ya algunos intuíamos. El hombre se siente y quiere ser un auténtico justiciero. Pero no a lo Charles Bronson, no. Más bien una mezcla entre Aznar y Garzón. Al chaval dotes de actor no le faltan y le mola el rollo de la policía, pero lo suyo es, sin lugar a dudas, hacer de juez implacable, y hasta vengador, por eso le tira tanto lo de ir a los tribunales, o de inspector de hacienda, para no ver más allá de las cuentas. En cualquier caso, al muchacho se le puede considerar algo así como un cóctel de todo eso. Aunque, por supuesto, sépanlo ustedes, él es jornalero y lo dice, faltaría más, a boca llena. Gordillo que es el zagal, aunque sin barba, a diferencia, ya saben, del de Marinaleda. Como si el simple hecho de dedicarse a tal ocupación fuera una prueba inequívoca de su honestidad, calidad y salud moral, que nadie pone en duda, más que el resultado de su vocación o, en su defecto, consecuencia de su cualificación, si no de su mala suerte en el ámbito de lo laboral. Con lo de recurrir al oficio con el que se gana el pan el portavoz andalucista pretende atribuirse una humildad de la que, a juzgar por algunas de sus actitudes y de sus palabras, en realidad carece. Simplemente porque no puede considerarse humilde quien presume de serlo cada vez que se presenta la oportunidad. Imagínense, alardea de la autoridad que le dan los votos obtenidos, habiendo perdido las elecciones, y prácticamente niega la legitimidad a quien las ganó, qué no hará el señor cuando consiga la mayoría, si es que alguna vez la logra. Si eso ocurre, algunos entre los que me incluyo, tendremos que echarnos a temblar. El tío, desde luego, es su obligación, amenaza con seguir dando la vara.
Noticias de la Villa y su empresa editora Publimarkplus, S.L., no se hacen responsables de las opiniones realizadas por sus colaboradores, ni tiene porqué compartirlas necesariamente.





