En Los Barrios no para el tren

 

Pasa, pero no para.  Hay una pequeña estación férrea, un poco escondida y bastante apartada,  que estuvo funcionando en el pasado.  Pero ya el tren no para allí, sigue su curso, más mal que bien y solo cuando tiene la suerte de funcionar, hasta Algeciras.  Parece mentira, pero es uno de los pocos trenes del país que todavía no es eléctrico. Aunque la verdad es que nos afecta poco, pues pasa por Los Barrios, pero no para, ni a la ida ni a la vuelta.  Por desgracia, el ferroviario no es el único tren que pasa sin detenerse por delante de nuestras narices, hay más, muchos más…

El tren del empleo también pasa, pero no para.  A pesar de contar con uno de los polígonos industriales más importantes de Andalucía, tenemos una tasa de desempleo superior al 23% (en el conjunto del país es del 13%) siendo una de las mayores de nuestra comunidad autónoma.  Ya está bien de tragarnos esos cuentos orientales de que “las chimeneas dan trabajo” porque, sencillamente, no son verdad.  Impasibles vemos como las grandes empresas de la comarca hacen un ERE tras otro, reducciones de personal y subcontrataciones mientras tienen la poca decencia de anunciar beneficios en máximos históricos.  Sus ganancias no repercuten en la zona, más allá de en los bolsillos de algunos políticos que disfrutan de las puertas giratorias.  Nos quedamos con lo peor, sin disfrutar de lo mejor.

El tren de la educación pasa de largo, tampoco para.  Desde hace ya 6 años se vienen reivindicando 3 nuevos centros educativos públicos para Los Barrios, pero solo va a venir uno. Y aunque tenemos cerca varias universidades (en Algeciras y en La Línea) el acceso a ellas para un estudiante es tan difícil que se te quitan las ganas de estudiar.  En tren es imposible llegar (obviamente) y los horarios y combinaciones de autobús lo convierten en toda una aventura, dejando como única alternativa el vehículo privado, algo de lo que carecen muchísimos estudiantes.  El resultado es que cada vez más universitarios se marchan a estudiar a Sevilla, Málaga o Granada, pero no se marchan en tren.

El tren del turismo tampoco para en Los Barrios, pasa justo por delante.  Hemos sacrificado la Bahía en aras del progreso, salpicando nuestro horizonte veraniego de horribles buques de carga.  Grandes recursos turísticos, como las pinturas rupestres o los yacimientos arqueológicos romanos de nuestro municipio, ni están puestos en valor ni hay intención. Edificios emblemáticos como la piscina de verano, la Casa del Inglés o la Plaza de Toros duermen el sueño de los justos desde hace lustros.  Solo nos queda la restauración, aunque tampoco hay un autobús que nos permita ir a cenar a Palmones.  Incomprensible.

El tren de la sanidad hace ya mucho tiempo que ni pasa, ni se le espera.  Esas “nuevas tecnologías” que nos vendieron para facilitarnos el acceso a la sanidad se han quedado en agua de borrajas.  La aplicación ClickSalud hace meses que no te da cita para la atención primaria y si lo intentas por teléfono se te puede caer la oreja esperando que alguien responda al otro lado. Las únicas infraestructuras sanitarias que crecen en Los Barrios son privadas, así que ve preparando la cartera.  Incluso algunos facultativos te recomiendan que te vayas a la privada “si te lo puedes permitir”.  Es vergonzoso que estemos permitiendo esto, incluso que lo fomentemos con el voto a las derechas.

Y hay más trenes que tampoco paran, como el tren de la vivienda, el de los servicios públicos, el del cuidado del medio ambiente… Reivindiquemos que, de una vez por todas, podamos abordar el tren de las oportunidades, que las personas estamos aquí para vivir plenamente y no solo para ser los clientes de las grandes empresas.  Construyamos, entre todos y todas, el tren de la felicidad.  Pero con parada en Los Barrios.

 

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Opinión Rafael Oliva

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