
La Central de la Policía Local recibió varias llamadas de alerta por parte de conductores que transitaban por la autovía A-7. Los avisos advertían de la presencia de un varón que deambulaba de forma vacilante por el arcén y los carriles de circulación, mostrando una preocupante falta de estabilidad. Según los testimonios, la situación en la vía era de extremo peligro, ya que el flujo de vehículos en ese momento era constante y las frenadas forzadas se sucedieron para no impactar contra el peatón.
Al llegar al lugar de los hechos, los efectivos confirmaron que el ciudadano se encontraba bajo los efectos del alcohol. A pesar de la peligrosidad de la situación y de los intentos de los agentes por convencerlo de que abandonara la infraestructura por su propio pie, el hombre mostró una resistencia activa y se negó a colaborar con las autoridades, lo que obligó a los agentes a intervenir de forma directa para garantizar la seguridad vial.
Ante la negativa del individuo y el riesgo persistente, la patrulla procedió a su inmovilización y posterior traslado en el vehículo policial. Tras asegurar la zona y normalizar el tráfico, los agentes trasladaron al hombre hasta su domicilio de referencia, priorizando en todo momento su integridad física y evitando que el incidente terminara en un siniestro de consecuencias fatales.
Desde la Jefatura se ha querido destacar la importancia de la colaboración ciudadana, cuyos avisos fueron determinantes para que la patrulla llegara a tiempo. Este tipo de negligencias en vías rápidas como la A-7 suponen un desafío para la seguridad pública, especialmente cuando factores como el consumo de alcohol anulan la percepción del riesgo del peatón.
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