El futbolista portuense se encuentra en la recta final de su carrera. Está ante una oportunidad única de disfrutar del fútbol al más alto nivel, una oportunidad única como el código bonus bet365. Y la está aprovechando. Tiene 38 años y sigue ofreciendo un rendimiento magnífico sobre el terreno de juego. A su edad la gran mayoría de los jugadores ya han abandonado los terrenos de juego. Joaquín, sin embargo, sigue jugando y siendo importante en el Betis, el club de sus amores del que es santo y seña.
El rendimiento de Joaquín es espectacular. Ha jugado 16 encuentros, 12 de ellos como titular, en los que ha anotado 6 goles y ha repartido 2 asistencias en un total de 1.002 minuto. El pasado 8 de diciembre anotó el primer hat-trick de su carrera profesional.
Su carrera
En su día sonó para el Real Madrid, pero estuvo más cerca de vestir de blanco en el Albacete que en el Real Madrid. Finalmente recaló en el Valencia a cambio de 25 millones de euros que, en 2006, el año de su traspaso, era una cifra más que considerable. En Valencia estuvo 5 temporadas y ganó su segundo y último título, la Copa del Rey. Desde el equipo che puso rumbo a Málaga donde el jeque Al Thani –el mismo que ahora tiene al equipo costasoleño cerca de la desaparición- construyó un proyecto deportivo ilusionante que estuvo a un par de minutos de pisar unas semifinales de Liga de Campeones.
Tras su paso por Málaga, Florencia recibió al crac portuense con los brazos abiertos. La Fiorentina le brindó a Joaquín su primera y única oportunidad de jugar en el extranjero, ya con una edad avanzada. En la Fiore jugó dos años a un gran nivel hasta que, finalmente, volvió a su casa, a un Betis del que ahora es el líder absoluto a base de actitud y buen rollo, pero también a base de buen juego.
El fútbol de Joaquín es un claro reflejo de su carácter alegre. La finta y el esprín del Benito Villamarín ha perdido velocidad y, por tanto, algo –poco- del desborde que le hizo ser codiciado por los mejores equipos europeos, pero, a sus 38 años, su fútbol ha ganado madurez. Ya no se pasa los 90 minutos del partido pegado a la línea de cal esperando la pelota para romper la cintura del lateral de turno y sacar un centro preciso. El Joaquín de hoy día es un jugador que conoce mucho mejor el juego, es más completo. Es un futbolista que se acerca a las posiciones centrales para recibir, participar del juego y asociarse con el resto de sus compañeros. Afortunadamente no ha perdido su chispa, su regate. Ese carisma tan suyo y que le perseguirá más allá de una retirada que parece cercana, aunque él ha dicho que se ve jugando, por lo menos, hasta los 40. Cuando cuelgue las botas habrá que despedirle con una atronadora ovación. Como se merece un jugador que pasará a formar parte de la historia y la leyenda del Real Betis Balompié, pero también del fútbol español del que es santo y seña.
El rendimiento de Joaquín es espectacular. Ha jugado 16 encuentros, 12 de ellos como titular, en los que ha anotado 6 goles y ha repartido 2 asistencias en un total de 1.002 minuto. El pasado 8 de diciembre anotó el primer hat-trick de su carrera profesional.
Su carrera
En su día sonó para el Real Madrid, pero estuvo más cerca de vestir de blanco en el Albacete que en el Real Madrid. Finalmente recaló en el Valencia a cambio de 25 millones de euros que, en 2006, el año de su traspaso, era una cifra más que considerable. En Valencia estuvo 5 temporadas y ganó su segundo y último título, la Copa del Rey. Desde el equipo che puso rumbo a Málaga donde el jeque Al Thani –el mismo que ahora tiene al equipo costasoleño cerca de la desaparición- construyó un proyecto deportivo ilusionante que estuvo a un par de minutos de pisar unas semifinales de Liga de Campeones.
Tras su paso por Málaga, Florencia recibió al crac portuense con los brazos abiertos. La Fiorentina le brindó a Joaquín su primera y única oportunidad de jugar en el extranjero, ya con una edad avanzada. En la Fiore jugó dos años a un gran nivel hasta que, finalmente, volvió a su casa, a un Betis del que ahora es el líder absoluto a base de actitud y buen rollo, pero también a base de buen juego.
El fútbol de Joaquín es un claro reflejo de su carácter alegre. La finta y el esprín del Benito Villamarín ha perdido velocidad y, por tanto, algo –poco- del desborde que le hizo ser codiciado por los mejores equipos europeos, pero, a sus 38 años, su fútbol ha ganado madurez. Ya no se pasa los 90 minutos del partido pegado a la línea de cal esperando la pelota para romper la cintura del lateral de turno y sacar un centro preciso. El Joaquín de hoy día es un jugador que conoce mucho mejor el juego, es más completo. Es un futbolista que se acerca a las posiciones centrales para recibir, participar del juego y asociarse con el resto de sus compañeros. Afortunadamente no ha perdido su chispa, su regate. Ese carisma tan suyo y que le perseguirá más allá de una retirada que parece cercana, aunque él ha dicho que se ve jugando, por lo menos, hasta los 40. Cuando cuelgue las botas habrá que despedirle con una atronadora ovación. Como se merece un jugador que pasará a formar parte de la historia y la leyenda del Real Betis Balompié, pero también del fútbol español.




