La dictadura de la estupidez (o el régimen, sin dieta, de Pancha Villa)

 

En un sentido figurado se suele decir que no hay peor ciego que aquél que no quiere ver. O, esto otro, que no es ciego quien no ve sino quien no quiere ver. Pues eso es lo que le pasa a la actual regidora de Los Barrios y lo malo es que con ella se ha instaurado en el municipio la dictadura de la estupidez. Siete ediles de los diez que constituyen su propio grupo, el de los socialistas, le piden la dimisión y ella se lía la manta a la cabeza y no se da ni por enterada. No es de extrañar. A la condición de estúpido/a está muy estrechamente ligada también la de testarudo/a.

La señora se cree ungida para salvar la patria chica de sus antepasados y se ha arrogado ese papel. Lo que explica ese empeño suyo en aferrarse al sillón y al bastón de mando, ya que otra razón no se entiende ni encaja en su perfil, por muy ancho que éste sea. Le digan lo que le digan, ella se queda tan pancha. Se considera la única capacitada para dirigir con acierto los destinos de la Villa. Digo yo que habría que llamarla, por eso, Pancha Villa. Aunque, en su caso, no cuenta ni con el respaldo mayoritario de los de sus filas, todo lo contrario, ni de los componentes de su gobierno, ni de la calle, porque, que yo sepa, no se ha hecho ningún sondeo, amañado o sin amañar, que indique lo contrario, ni lo ha realizado tampoco, por propia cuenta o por la suya, determinado diario campogibraltareño interesadísimo en que esta mujer no sólo siga, sino que, además, sea la candidata del PSOE en las próximas elecciones municipales. Tan sólo cuenta con el apoyo de la trama organizada desde la dirección del referido medio que le es afín, ignoramos si por ética periodística, aquello de estar al lado de la verdad y la justicia, o vete tú a saber por qué otro motivo. Una especie de conjura de necios, pero necios en nada ilusos sino más bien espabiladísimos.

Cierta norma estulta e innecesaria, que, en realidad, contraviene, con su espíritu, uno de los más elementales principios democráticos, es el argumento fundamental en el que algunos de sus incondicionales basan la defensa de su mantenimiento en el cargo, a pesar de la que le está cayendo. La que establece que es el segundo de la candidatura con la que se concurrió a las elecciones quien ha de suceder al primero en la alcaldía cuando se produce en ésta un relevo, no inducido, claro, por una sustitución del partido que gobierna. Pues, obviamente, nadie puede ser alcalde si no tiene tras de sí un mínimo de votos en el pleno, al menos los de sus compañeros.

Como afirma mi buen amigo Periquito De Los Palotes, el único gran aval de la labor de Ariza al frente del Ayuntamiento es su sonado plan contra los baches. Tampoco se podía esperar gran cosa en el terreno de la política de esta primera edil, considerando sus antecedentes, entre los cuales se encuentra más de una decisión que la dejó con el pandero al aire y terminó en el cubo de la basura. Ha sido absolutamente incapaz de ganarse adhesiones entre la disidencia, lo que debería de haber sido una de sus prioridades, dadas las circunstancias en las que resultó elegida, y encima pierde parte de las que se le ofrecían, entre las que, si no se incluye la de IU, es por una simple y pura cuestión de respeto y prudencia de la/s persona/s afecta/s.

Ahora, eso sí, tiene razón Periquito, lo más brillante de su gestión está en Palmones. Allí ha empezado a construir la primera fase del futuro Paseo Marítimo ella solita. A la señora, por supuesto, no hay que restarle ningún mérito, ni los suyos, ni aquéllos de los que se ha apropiado.

De lo de Los Cortijillos, mejor no hablemos.

Noticias de la Villa y su empresa editora Publimarkplus, S.L., no se hacen responsables de las opiniones realizadas por sus colaboradores, ni tiene porqué compartirlas necesariamente.

Noticias relacionadas

 
06 septiembre 2026 | José Antonio Hernández Guerrero
Un análisis claro, serio y esperanzador
 
06 septiembre 2026 | Rafael Fenoy Rico
Público-privado, un falso debate
 
04 septiembre 2026 | José Antonio Hernández Guerrero
Agustín Herrero Oñate: una persona buena y una buena persona
 
04 septiembre 2026 | Rafael Oliva
De Los Barrios a Marinaleda (IV)