Crónica lírica en la parroquia de San Isidro

La exaltación de Amanda Pajares Jiménez convierte el anuncio de la Semana Santa en un poema a la fe

La cofrade barreña desgranó un discurso profundamente personal y emotivo durante la presentación del cartel oficial para el año 2026, organizado por el Consejo Local de Hermandades de la Villa. A través de una narrativa que entrelazó sus vivencias familiares con la teología popular, la exaltadora ensalzó la imagen capturada por Jesús Asencio, autor del cartel de la Semana Santa, como una bendición detenida en el tiempo, reivindicando el papel de la Hermandad como refugio y de la oración como guía inquebrantable en los momentos de oscuridad.

La cofrade Amanda Pajares Jiménez durante un momento de su vibrante exaltación literaria en el altar de la Parroquia de San Isidro Labrador de Los Barrios.

El silencio en la Parroquia de San Isidro Labrador se hizo verso en la voz de Amanda Pajares Jiménez. La exaltadora inició su intervención con una poderosa declaración de principios sobre la fuerza de la fe, asegurando que «quien a Dios tiene, nada le falta» y que la oración es el mecanismo que permite alzar la pena del alma en los momentos en que esta se quiebra. En un texto cargado de sensibilidad, Pajares describió la fe como un faro de luz que transforma un día negro en canto, subrayando que nadie camina solo el sendero de la vida cuando la Hermandad sostiene al cofrade que flaquea.

El cartel como catequesis de luz
Durante su discurso, la autora analizó minuciosamente la obra fotográfica de Jesús Asencio Pérez , calificándola como una «catequesis de luz y sombra». Pajares destacó cómo el sol cómplice del Domingo de Ramos decidió no iluminarlo todo, prefiriendo buscar entre los pliegues del tiempo el rostro del Mesías para que brille con luz propia.
Resaltó con especial énfasis esa mano derecha alzada que «no juzga», sino que «acoge las súplicas de los que están cerca y los anhelos de los que están lejos». «No es solo un cartel, es una bendición detenida en el tiempo» , afirmó ante un auditorio conmovido por la descripción de la silueta de Cristo, que camina de perfil a la historia pero siempre de frente a las almas de su pueblo.
Un homenaje a las raíces y la familia
La exaltación tuvo momentos de honda carga emocional, especialmente cuando Amanda Pajares recordó el 13 de abril de 2025, fecha en la que tuvo que despedir a su abuelo, a quien definió como su ángel de la guarda y el pilar fundamental de su fe. La oradora reconoció que esta oportunidad brindada por su Hermandad le ha permitido mirar aquella pérdida desde una nueva perspectiva de luz.
Asimismo, dedicó palabras de gratitud a sus padres por su apoyo incondicional y tuvo una mención especial para su cuadrilla, los «Ángeles de la Estrella», de quienes aseguró aprender más que lo que ella misma puede enseñarles cada Domingo de Ramos al hacer “magia” bajo el paso.
El sentir del costalero y la llegada de la Estrella
En el tramo final, el discurso se adentró en las entrañas de la cofradía, describiendo con maestría el «racheo de unos pies que van rezando» y el esfuerzo de los costaleros que alivian el cansancio de su compañero secándole las lágrimas debajo de las trabajaderas. Pajares reivindicó el arte del costalero a la hora de andar «de costero a costero», marcando un caminar perfecto que hace temblar los corazones.
Cerró su intervención evocando la figura de la Virgen de la Estrella, «luz que nunca se apagará» , y culminó con un grito de esperanza hacia el cielo tras imaginar los tres golpes de martillo y la voz del capataz mandando al cielo, una vez más, el sentimiento de todo un pueblo.

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