
La reunión ha contado con la participación de la delegada de Feria y Fiestas, May Gallego, y el concejal de Seguridad Ciudadana, Antonio Dávila, quienes han perfilado junto a los agentes el mapa de actuación para estas citas clave. El objetivo principal es que la seguridad privada, contratada tanto por el consistorio como por los caseteros, opere bajo un marco de estricta legalidad y eficacia profesional.
En este sentido, la Policía Nacional asumirá el papel de autoridad competente en la inspección de estas empresas de seguridad, en base a la Ley 5/2014. Sus agentes se encargarán de verificar “in situ” que todos los vigilantes cuenten con la habilitación reglamentaria y el uniforme oficial. Además, se prestará especial atención para evitar el intrusismo laboral, asegurando que ninguna persona sin la titulación necesaria realice labores de vigilancia o control en el recinto ferial o durante el recorrido de la romería.
Por otro lado, la Policía Local de Los Barrios centrará sus esfuerzos en el cumplimiento de las ordenanzas municipales dentro de las casetas y espacios públicos. Entre sus cometidos prioritarios destacan el control exhaustivo de los aforos para evitar situaciones de riesgo y la vigilancia preventiva para impedir el consumo de alcohol por parte de menores. Asimismo, los agentes locales recordarán la prohibición de la figura de los “relaciones públicas” en el real, una práctica vetada por la normativa vigente en el municipio.
Desde el Ayuntamiento se ha subrayado que esta colaboración permanente entre los distintos cuerpos de seguridad, incluyendo la coordinación con la Guardia Civil para los trayectos de la romería, es la pieza fundamental para que vecinos y visitantes puedan disfrutar de las fiestas en un entorno seguro. La administración local insiste en que la suma de esfuerzos entre lo público y lo privado es esencial para gestionar las grandes aglomeraciones previstas en mayo.
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