No tiene trono, ni Reina…¡Pero es David Galván!

Hay toreros que no necesitan coronas para gobernar una tarde. David Galván volvió a demostrar su sitio en Pamplona. Como en aquella ranchera inmortal, no hizo falta llegar primero; bastó con saber llegar.

Galván llegó a Pamplona, y pese a alguna piedra en el camino…el destino….era triunfar y triunfar. Su fe inquebrantable y su concepto personal, templado y verdadero calaron en la afición navarra.

Debutaba Galván en Pamplona antes los Cebada Gago, abrió plaza “Manijero” un imponente toro negro al que Galván desde el capote le planteó una inteligente faena. Lo recibió con una larga cambiada y un variado recibo capotero metió al público en el bolsillo. Ya con la muleta inició con cambiado por la espalda rememorando los inicios del diestro gaditano, paró, templó y mandó en faena a más en la que brilló con la mano izquierda, remató faena rodilla en tierra, desplantándose ante el imponente Cebada. Mató de buena estocada. Vuelta al ruedo tras petición 

Al cuarto “Filósofo”, le planteó una faena de sello, de concepto, toreando con mucho empaque y calidad al de Cebada, faena a más en la que brilló por ambos pitones. La faena fue cogiendo conexión con los tendidos y un inteligente Galván cerró faena en cercanías, pasándose los pitones del toro muy cerca. Mató de gran estocada y cortó una merecidisima oreja que premió una tarde que debió ser de Puerta Grande del diestro gaditano. 

Galván vuelve a demostrar su momento puntuando en la Feria de San Fermín ¡No llegó primero, pero supo llegar! 

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