Nuestro Parque Natural es una de las claves

 

Como se sugirió en la Cumbre de Copenhague, los problemas ambientales están ligados a la economía. En general, la económica se ha separado del medioambiente, lo cual está evidenciando graves consecuencias planetarias. En la Revolución Industrial, se consolidó una visión parcelaria de la economía, con un concepto que la separaba de la naturaleza y la centraba en lo monetario. A partir de entonces, todos los fenómenos que no puedan expresarse en términos monetarios son

considerados como no rentables.

Por otro lado, en la actualidad, la globalización ha provocado daños importantes sobre el medio ambiente, lo que se traduce en una mala gestión de los recursos, con una sociedad que ha olvidado que los recursos naturales son limitados. La economía moderna tiene un funcionamiento diferente de la propia naturaleza. Globalmente, los países desarrollados, utilizan un alto porcentaje de los recursos naturales totales extraídos tanto en sus países como en otros más lejanos. El enorme flujo de energía y materiales removidos anualmente para cubrir las demandas es el mejor indicador sobre el impacto ambiental, así como también de que hoy en día las actividades industriales no sólo alteran las condiciones ambientales locales sino que sus efectos ecológicos adquieren una dimensión global al afectar a terceros países.

Es necesario, plantearse un nuevo sistema económico que gire en torno a encontrar un equilibrio entre el bienestar social y la capacidad del Mundo para permanecer indefinidamente sin ser amenazado por las industrias, se podría manifestar desde varios puntos:

El primer punto, es tratar a la naturaleza como un sistema económico. Como un circuito cerrado y equilibrado. Esto significa, que las soluciones propuestas se sustentan y acogen al sistema actual y giran en torno a las valoraciones monetarias y buscan la creación de un mercado ambientalmente rentable construido a través de la negociación entre los afectados.

Parece que nos hemos olvidado de que Los Barrios es el municipio con más término municipal dentro del Parque Natural Los Alcornocales, y nos hemos empeñado en vivir de espaldas a él. En un momento de nuestra historia, lo que hoy es nuestro parque natural fue el alma de nuestra subsistencia, hoy en día debemos volver a mirar hacia él, esta vez para toda la vida, sin traicionarlo y darle su lugar, para que nos ayude a encontrar un camino valido para nuestro medio ambiente y para nosotros. Hay tanto por hacer, como que no se ha hecho nada, cooperativas para extraer leña, producir miel, crear una ganadería municipal, embotellar agua, potenciar el turismo rural y un largo etc.

Por su parte, el segundo punto, desde la economía ambiental se trata de llevar a cabo una reconstrucción conceptual de la economía, considerándola como un hábitat natural. El proceso de producción económico debe representarse como un sistema abierto y dependiente de la energía y materiales que se intercambian con el medio ambiente. Esto implica que el concepto de economía debería estudiar al menos varios aspectos:

a) el replanteamiento y reconstrucción de los conceptos económicos que han sido creados para tratar cuestiones en un contexto de sistema cerrado, es decir, como si no existiera ni la naturaleza ni los seres que habitan en ella;

b) la necesidad de estudiar a fondo nuestro entorno (parque natural), para conocer qué es lo que realmente se va a gestionar;

c) decidir, desde el punto de vista normativo, pero de manera flexible y ser conscientes de que sabemos poco, qué estilos de vida y de desarrollo son sostenibles con los diferentes ecosistemas.

Ambos apuntan y se conciben de manera diferente. Mientras la economía ambiental considera que la degradación ambiental y la sobreexplotación de los recursos son efectos de las externalidades del mercado actual, en el enfoque de la economía convencional las externalidades son consideradas como algo inherente a los procesos de producción y de consumo, se basa en modelos de causa y efecto.

Cualquiera que sea el enfoque, si lo que pretendemos es vivir mejor y más equitativamente sin comprometer el bienestar de las generaciones futuras tiene que haber un consenso en la necesidad de reestructurar la economía y de incorporar el medioambiente en nuestras decisiones económicas, en nuestras vidas. No obstante, el desarrollo sostenible, en un país superdesarrollado, implica no crecer más, e incluso decrecer en ciertas magnitudes, educar y vivir en armonía con el medio ambiente. Ahí está toda la enorme dificultad, que nos exige distinguir entre crecimiento y desarrollo sostenible.

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