UN CAMINO EN EQUILIBRIO

Porque para tener un bebé también tienes que saber…

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Desde que una mujer queda embarazada, no paran de ocurrir cambios en su vida, en su cuerpo y en su mente. Las hormonas son las máximas responsables de que todo esto suceda.

La mayoría de las veces, la mujer no puede explicar por qué se siente de una manera u otra, por qué de pronto ríe que llora, o por qué tiene un humor de perros, donde nada le cuadra.

Para poder entenderlo mejor os voy a explicar cómo funcionan las hormonas en este sentido, y así, sabiendo el motivo de este comportamiento, se podrá tener una mayor estabilidad emocional… “No somos tan raras”.

Algunas de las hormonas del embarazo son:

  • Gonadotropina: Causa las náuseas y los mareos durante el primer trimestre, su principal función es mantener el embarazo, impidiendo el rechazo del embrión.
  • Progesterona: Tiene un efecto sedante durante el primer trimestre, lo que obliga a descansar a la mujer embarazada. También son las responsables del estreñimiento y de las digestiones pesadas. Su función es preparar al útero para la gestación.
  • Estrógenos: Provocan que el hígado segregue más ácido biliar, lo que se traduce en picor en las mamas, glúteos y abdomen. Su función es estimular el crecimiento del útero y las mamas.
  • Relaxina: Provoca lumbalgias y torceduras de articulaciones. Su función es relajar la pelvis y volver más blandos los ligamentos y articulaciones para preparar el canal de parto.

Tras los nueve meses de embarazo, en los que la mujer le da muchas vueltas a la cabeza, llega la hora del parto. Momento en el que hay que tener un alto auto-control, ya que son sensaciones muy intensas. Para ello, la mujer, y también la pareja acompañante en ese momento, deben ser muy conscientes del proceso que se va a llevar a cabo, obteniendo información y registrando experiencias de otras personas.

Aunque bien es cierto que cada mujer lo experimenta de una determinada manera, podemos trabajar la visualización, siempre con el fin de ir buscando las propias sensaciones.

Nos vamos a casa con el bebé, y nos encontramos con una disminución brusca de las hormonas placentarias, donde los cambios de humor son muy frecuentes. Esto, junto al poco descanso y el proceso de habituación del nuevo miembro de la familia, pueden desembocar en episodios de tristeza, irritabilidad e hipersensibilidad.

Pero tranquilos, porque con el transcurso de los días todo empieza a normalizarse, y los cambios emocionales y hormonales van disminuyendo. ¡Os lo dice una mamá psicóloga!

*Si observamos que estos estados de ánimo persisten durante un periodo de tiempo más largo de lo habitual, lo ideal es consultar con un profesional, ya que posiblemente se trate de una depresión postparto y se necesite ayuda psicológica.

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