José Salguerto Duarte / Fotos: Juan Herrera | Los Barrios
Tanto los profesionales como los alumnos, muy predispuestos por agradar y hacer las cosas acorde a los cánones del toreo, en las diferentes facetas del festejo.
Asistió algo menos de media plaza de público, en tarde húmeda y muy fría. Por lo que, hay que ser muy aficionado, para aguantar en los tendidos las tres horas que duró el festejo, a pesar de la gélida climatología.
Francisco Ruiz Miguel, demostró por qué es un maestro de maestros del toreo ya que, a pesar de enfrentarse a un ‘regalito’, al que hubo que ponerlo al caballo tres veces, descabalgando al varilarguero en una de ellas. Estuvo tan ilusionado como si se tratara de un alumno más, pero con el oficio que atesora tras su dilatada carrera, haciendo todo y más por derecho, tanto con el capote como con la muleta, siendo jaleado y muy aplaudido al fajarse con un novillo totalmente rajado y con peligro, cortándole las orejas. Recibiendo el respeto, admiración y cariño del público. Porque es grande, muy grande, el maestro Ruiz Miguel como torero y como persona.
Salvador Vega, es otra forma de ser y entender el toreo, realizándolo con el capote con majestuosidad y empaque artístico. Tras poner al novillo en el peto del caballo, le hizo un quite por chicuelinas ajustadas con mucha torería y son, rematando a una mano tronando las palmas. Con la muleta, desparramó su tarro de las esencias en la gran faena realizada con ese regusto propio de unos pocos privilegiados. Está cuajado y pasa por un gran momento. Por lo que, dejó esta tarde en el albero de La Montera su genuino aroma de toreo de cante grande. Dos orejas le concedieron, las que fueron paseadas en la triunfal y sentida vuelta al ruedo dada llevando en brazo a su hija.
David Galán, recibió a su novillo con una larga cambiada para posteriormente ofrecer una clase maestra con el capote, en un palmo de terreno y con las botas camperas clavadas en el albero. Tanto Vega como Galán hicieron un quite al alimón con el capote, poniendo ambos las banderillas, siendo muy aplaudidos. Con la muleta, Galán, se dobló con mucha torería para después realizar una interesante faena, ante un animal no claro. Dos orejas.
José Miguel Luz, no tuvo suerte con el que le tocó, aunque salió airoso al plantarle cara al astado, pisando los terrenos adecuados, sacándole buenas verónicas, muletazos y naturales. Dos orejas.
Jamadi Ibáñez, es un volcán llegando a los tendidos nada más recibir a su novillo a porta gayola. Posteriormente formó un gran lió tanto con el capote, con las banderillas y con la muleta. Dos orejas y rabo.
Daniel Melgar, es un joven becerrista con mucho desparpajo en el ruedo, calando cuanto hacía tanto con el capote como con la muleta. Dos orejas y rabo. Los tres alumnos salieron a hombros de la plaza.




