
La agrupación irrumpió en escena personificando a esos jóvenes que, según la crítica, representan a quienes están enganchados a un estilo de vida que no terminan de comprender. El primer pasodoble sirvió como una sólida carta de presentación del personaje, mientras que el segundo cambió radicalmente de tercio para abordar con crudeza la importancia de los cribados de cáncer de mama, lanzando una pregunta incómoda al público sobre la empatía y la prevención ante la enfermedad.
En el apartado de las coplas, la murga optó por una tanda de cupletinas enfocadas en temas de actualidad y referencias a sus paisanos, como la mención a los participantes de ‘La isla de las tentaciones’ o bromas sobre los coches híbridos y los sabores de los vapers. Aunque el humor de los cuplés resultó mejorable para parte del público, la agrupación compensó con un popurrí muy metido en el tipo, donde destacaron especialmente los compases finales, convertidos en un canto directo y reflexivo hacia la edad que representan.
A pesar de enfrentarse a una sesión complicada por el horario y la fatiga del público al cierre, la murga de Los Barrios demostró una potencia vocal que se echaba de menos en la noche malagueña. Ahora, queda en manos del jurado decidir si esta propuesta tendrá una nueva oportunidad de reencontrarse con la afición en las siguientes fases del concurso.




