Ya comenté las versiones escritas de Benharás o Benarax y discrepé del significado dado al topónimo barreño por otros autores. Ahora daré mi indagación personal.
Dije entonces que la versión Benharás es más moderna que Benarax. La primera la hallé escrita en el siglo XVIII como un hipercultismo o ultracorrección. La segunda ya se cita en el repartimiento de Mallorca del siglo XIII como “harat Benarax” (barrio de Benarax) y luego con el topónimo barreño Benarax en el Libro de la Montería del rey Alfonso XI y siglo XIV. Aparte hay otro Benarax norteafricano y bereber de cronología difusa que aquí mostraré.
Pero antes diré algo de la voz “harás”, que tanto me intrigó de adolescente. En árabe existe sin acentuar la palabra “haras” (ḥaras) que significa guardia (o guardián si lleva ta marbuta), que daría Benharas (“hijo del Guardián”), interesante por su significado y ubicación local, pero que no lo hallé citado en la onomástica y toponimia andalusí o hispano-musulmana.
Para mí la versión original y más correcta sería Benarax, cuyo significado en otros autores recordaré: Elías Teré (1989) lo derivó del árabe “farax” (faraŷ, “alivio” o “consuelo”), José Beneroso Santos (2014) del linaje bereber “arws” (Banu Arws), como en Guadiaro (Wadi Arws) y Joaquín Pascual Barea (2009) apuntó a los benarajes granadinos.
Descarto la propuesta de Terés por la dudosa evolución fonética de Benfarax en Benarax, con cambio de F en H aspirada o sorda e incluso con su elisión y pérdida. De Beneroso acepto su origen bereber, no el linaje que citó. Por último, Barea relaciona Benarax con los benarajes granadinos sin dar explicación e incluso quizá confundiendo benarajes con abencerrajes.
Ginés Pérez de Hita en las Guerras Civiles de Granada (1595), donde lucharon zegríes y abencerrajes, cita los benarajes entre los 31 linajes granadinos en pugna, pero no dice nada de su significado y origen territorial.
El Semanario pintoresco español (11-IV-1852: 117) en un artículo sobre el teatro de Matos Fragoso del siglo XVII, sí decía que cerca de Orán vivían unos belicosos moros benarajes, que la noche de boda azotaban a la novia para mostrar su fiereza, pues si eran así con quienes más querían, más lo serían con su enemigos.
En efecto, las crónicas españolas de la conquista de Orán en los siglos XVI y XVII, dicen que entorno al territorio llamado Benarax allí vivían ciertos bereberes fieros y diestros en la lucha, a los que la literatura de la época les dio fama bélica como “galanes de Meliona”.
Luis del Mármol Carvajal, en su Descripción General de África (1573, tom.I: fol. 130v) cita la sierra de Arax en la provincia de Tremecén (o Tlemecen), habitada por el linaje Beni Araxid, que al corromperse daría Beni Arax (que los españoles simplificaron en Benarax).
Según Mármol (1573, tom.III, fol.191v-192r), ese territorio de Beni Arax se dividía en dos partes. La sierra con lugares poblados, con campo de panes (trigo) y muchas viñas y la llanura habitada por nómadas con tiendas de campaña (aduares) como los árabes, tenidos por más nobles al ser ricos en ganado, con muchos caballos y camellos.
Los reyes de Tremecén recaudaban del territorio de Beni Arax 40.000 doblas de oro y 25.000 hombres de combate en caballería e infantería, todos gente brava y bien equipada. En cuyo territorio habían tres villas de origen antiquísimo, habitadas por los bereberes antes de la llegada de los árabes y que eran ramas del amplio tronco o linaje zenete o zeneta.
Beni Arax, la villa más antigua, sería la Vila Borgo de Ptolomeo, estaba cercada y era la capital del territorio con 2.000 vecinos, muchos de ellos caballeros y gente principal. Calá (o Alcalá de Benarax), la antigua Altao de Ptolomeo, en la ladera de una montaña entre dos sierras altas, muy fortificada con muros y torres, poblada de ricos mercaderes y oficiales. Por último, Mohascar igual de fortificada (y luego llamada Mascara por los españoles).
En el siglo XIV, Ibn Jaldún (o Abenjadún) escribió en árabe una historia manuscrita de los bereberes del norte de África, no traducida al español, aunque consulté la traducción francesa del barón de Slane (Ibn Khaldoun, 1852-1856, 4 tom.), donde hay un apartado sobre los Beni Rached, a los que Mármol llamó Beni Arax y los españoles posteriore Benarax.
Ahí consta que Badin ibn Mohammed sería el antepasado común de los Beni Rached y los Beni Badin (Khaldoun, 1856, t.III: 303) y que ambos linajes eran ramas del tronco bereber de los zenetes o zenetas de Ifriqiya (Túnez) y el Magreb central (Khaldoun, 1856, t.IV: 1-4).
Ni Ibn Jaldún, ni Mármol citan a los benarajes y a los “galanes de Meliona”. Pero Luis Gómez Canseco en su Épica de segundones (2021, nota 33) escribe más reciente que “los benarajes o meliones ocupaban el valle de Meliona y Benarax (Beniarax o Beniaraxid), al suroeste de Orán y noreste de Tremecén.”
Aunque deduzco de Ibn Jaldún que el linaje Beni Rached (Beni Araxid o Beni Arax en Mármol) no serían propiamente meliones, sino que aquellos desde su montaña se apoderaron de las tierras de Mediouna (que identifico a Meliona) y expulsaron a sus habitantes originales. De ahí la confusión posterior al llamar a los Beni Arax como “galanes de Meliona”.
Ibn Jaldún escribe Beni Rached y Mármol Beni Araxid o Beni Arax. Ninguno de ambos dice Benarax, como sí lo llaman los españoles a partir del siglo XVI. Así consta, entre otras obras, en el Diálogo de la Guerra de Oran de Baltazar de Morales (1593), publicado en el Bulletin de la Societé de Geographie et Arqueologie de Orán (1889, tom. IX: 134, nota 1).
Esos benarajes, mal llamados “galanes de Meliona”, eran los Beni Arax o Benarax, rama del amplio tronco bereber zenete o zeneta que comentaré en otro topónimo barreño, Bacinete, muy próximo a nuestro Benarax, indagando la cronología de su llegada a la península ibérica y un hipotético retorno posterior a su lugar vernáculo norteafricano, como ya alguien propuso.
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