Recibió a su primero de Adolfo Martín genuflexo con el capote con mucha torería y verdad. Brindó al público y tras ello comenzó faena por doblones rematados con un gran cambio de mano y un templado pase de pecho a la hombrera contraria. Faena de mucho sello y personalidad en la que aunó arte y valor, aguantando parones en los que el de Adolfo le puso literalmente los pitones en el pecho. Ya con la izquierda la faena cogió aún más vuelo, naturales muy templados, cargando la suerte, con la barbilla encajada. Estocada. Dos orejas
Recibió de nuevo con mucha determinación al quinto de la tarde, toro que se rajó y que en la muleta no tuvo un muletazo, pese a ello Galván se pegó un arrimón en tablas y sacó todo lo que tenía el animal, pasándoselo muy cerca. Midió los tiempos y pese a las dificultades que puso el toro para matarlo fue en tablas donde Galván le propinó media estocada y un golpe de verduguillo. Petición mayoritaria de oreja, no concedida, el público le hizo dar una clamorosa vuelta al ruedo.
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