Los Cortijillos, de fiesta

El pregón, a cargo de Manuel Puerto Gavira, la Coronación de las reinas y damas y la Cabalgata suponen el inicio de los festejos de la barriada, que contó además con la inauguración del recinto ferial. La Velada se celebrará durante todo el fin de semana hasta su clausura en la medianoche del domingo con la función de fuegos artificiales. Mañana viernes se celebrarán el almuerzo de la Tercera Edad y la Fiesta Infantil.

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La Plaza de San Juan Bautista de Los Cortijillos fue el escenario del los primeros actos de la Velada 2010 de este núcleo poblacional. A las 21.30 horas, ante numerosos vecinos de la barriada, el alcalde de Los Barrios, Juan Montedeoca, y la delegada municipal de Los Cortijillos, Monserrat Almagro, tomaron la palabra para desear una feliz fiesta a todos los asistentes, destacando la Velada de Los Cortijillos como uno de los festejos tradicionales del municipio, destacados por su carácter familiar y acogedor para todos los que la visitan.

Posteriormente comenzó el pregón anunciador de la Velada, a cargo de Manuel Puerto Gavira, vecino de la localidad. El pregonero de este año, recordó en su intervención su etapa como miembro de AAVV “El Rodeo”, habiendo formado parte de la Comisión de Fiestas que organizó la primera Velada hace 30 años. Precisamente, una de las partes del pregón más emotiva fue cuando Manuel Puerto fue llamando al escenario a todos los miembros de esa Comisión, a los que entregó una placa recordatoria como homenaje por su labor dentro de la asociación vecinal.

A continuación, se procedió a la coronación de las Reinas Infantil y Juvenil, con la imposición de bandas a sus respectivas Damas. La Corte de Honor Infantil de este año está compuesta por la Reina, Estrella Almagro y sus Damas: Ana María Núñez Londoño, Tatiana Almagro del Río y Rocío Campos Domínguez. Por su parte, la Corte Juvenil está formada por la Reina, Lidia Fernández Jiménez y por María del Carmen Díaz Fernández, Cristina Gil Sánchez y Ana Cristina Contreras Cana como Damas de Honor.

Tras la Coronación y el Pregón, se celebró la Gran Cabalgata que, tras comenzar en la Plaza de San Juan, recorrió las calles de la barriada hasta llegar al Recinto Ferial, inaugurado con el nombre de José Moreno Aguilar “El Julay”, vecino de Los Cortijillos fallecido este año. Con la apertura del recinto, los asistentes pudieron disfrutar de la música de la Orquesta Cat Forever, que amenizará la Caseta Municipal durante todas las jornadas de la Velada.

Pregón Velada Los Cortijillos 2010

Buenas tardes, Reinas, Cortes de Honor, autoridades, vecinos y amigos todos.

En primer lugar, quisiera agradecer a la Comisión de Fiestas en general y en particular a su responsable nuestra concejala Monserrat Almagro, por la confianza y el honor que han depositado en mí con este nombramiento como pregonero. Si te digo “en particular”, a tí, Monse, es por no haberme aceptado el NO por respuesta cuando me ofreciste pregonar estas fiestas. Gracias por tu paciencia a la hora de darme un tiempo para pensármelo. Gracias a mi hijo Salvador, a José Antonio, Eli Nina y Lidia, de la Oficina Municipal de Los Cortijillos, así como aun grupo de amigos que han aceptado mi invitación.

La verdad es que, al principio, no tenía muy claro si aceptar o no esta responsabilidad. El único mérito que he podido tener con la barriada en todos estos años, ha sido el de luchar por mejorar el sitio en el que decidí vivir y formar una familia; algo que afortunadamente, no he hecho yo sólo, por lo que considero que hay otros muchos vecinos merecedores de este honor. Precisamente, también como homenaje a ellos, me decidí finalmente a ser el pregonero de esta Velada, recordando cómo comenzó mi vinculación con Los Cortijillos.

Como casi todos sabéis, mi nombre es Manolo Puerto Gavira y, aunque lleve más de media vida aquí, soy nacido en Los Barrios. Empecé a venir con apenas 11 años, gracias a mi hermano Juan, que tuvo a bien echarse por novia a una niña de los “Cojileños” que vivían en Los Cortijillos, la que con los años se terminó convirtiendo en mi cuñada Margari.

De aquellos continuos viajes en bicicleta siendo un niño, mientras mi hermano y su novia se buscaban algún momentito de tranquilidad, yo me quedaba con los más pequeños de la familia, como José Mari y Asunción, con los que compartía ratos de diversión; y poco a poco fui siendo un visitante habitual de esta familia y esta barriada.

Con el tiempo, gracias a este contacto con mi gente de Los Cortijillos, conocí a la mujer que el destino me reservaba para compartir mi vida y formar una familia; Anita, la hija mediana de Salvador “El Inglés”. Esta relación, ya hizo que me integrase definitivamente en Los Cortijillos, donde sus habitantes me fueron acogiendo rápidamente como uno más, entrando a formar parte, por ejemplo, de aquel grupo de amigos que en la venta de Cabrera, además de tomar unas copas y echar unas partidas de cartas, nos organizábamos también para ayudar a algún vecino en la obra de su casa, generalmente con el hormigón del techo.

Tras cuatro años de noviazgo, y con un trabajo fijo bajo el brazo, Ana y yo nos casamos el 31 de agosto del 74 en la Iglesia de San Isidro Labrador de Los Barrios; pero, como no podía ser de otra manera, lo celebramos en el Restaurante Los Cortijillos, mientras que las fotos de novios nos las hacía el amigo Andrades en Los Álamos, donde casi tiro a mi flamante esposa a la piscina. Gracias a Dios, los niños no tardaron en venir y, con la llegada del segundo, mi suegro me cedió una parcela junto a su casa en la que pude construir la mía, con lo que terminé asentándome definitivamente en la calle Algeciras de Los Cortijillos.

Con mi familia establecida aquí, intenté aportar mi granito de arena en conseguir que Los Cortijillos fuese cada vez un mejor sitio para vivir. Por eso durante muchos años dediqué tiempo y esfuerzo al movimiento vecinal de nuestra barriada, queriendo colaborar en esa labor que debe tener toda asociación de vecinos, reinvindicar las necesidades de los ciudadanos a las distintas administraciones públicas.

Con todo esto, debo decir que, afortunadamente nunca me encontré solo en ese objetivo, siempre fui parte de un equipo de vecinos y amigos con similares inquietudes con los que compartí muchas horas de trabajo. Entre reuniones, charlas y viajes, llegó a ser más fácil encontrarnos en la sede de la asociación, primero la escuela vieja y después en el edificio multiusos, que en nuestras propias casas.

Gracias al esfuerzo de todos ellos, pasando buenos y malos momentos, y al apoyo mayoritario del resto de vecinos, poco a poco vimos como nuestra barriada iba creciendo no sólo en número de habitantes, sino también en servicios al ciudadano.

Un colegio propio para nuestros niños, rehabilitando el edificio que se encontraba donde hoy se ubica el Centro de Salud, el campo de fútbol y la pista polideportiva, el propio Multiusos, una plaza digna para nuestros vecinos y el primer servicio de atención médica en la barriada, fueron algunos de los primeros objetivos cumplidos por este grupo de trabajo.

Evidentemente, además de estas acciones sociales tan necesarias, también quisimos disfrutar de fiestas propias en la barriada, con lo que promovimos las primeras cabalgatas y fiestas de los Reyes Magos, los carnavales, y, llegado el momento, nos propusimos también conseguir una feria para nuestros vecinos.

El germen de la actual Velada de Los Cortijillos fue una semana cultural promovida por la asociación de vecinos en el año 1980. Con el éxito de los juegos y actividades para mayores y pequeños, nos planteamos la posibilidad de organizar una Velada en honor a San Juan Bautista, retomando la tradición de unos antiguos festejos que no se celebraban desde hacía 43 años.

Las dificultades que tuvimos que afrontar los miembros de esa Comisión de Fiestas debutante para poner en marcha la primera Velada fueron muchas, y las posibilidades económicas, pocas. De cualquier manera, cuando no hay dinero lo que no puede fallar es el ingenio y la ilusión y, afortunadamente, en aquel grupo con el que trabajé hace casi 30 años, de eso sí íbamos sobrados.

Con la ayuda del Ayuntamiento, de la empresa Guadacorte y de muchos pequeños comerciantes y vecinos que nos apoyaron, logramos reunir un presupuesto de 242.500 pesetas. Con ellas pudimos arreglárnoslas para preparar nuestra primera Velada, ya con Reinas y Damas Infantiles y Juveniles, pregonero, cacharros para los pequeños y Caseta Municipal para nuestras familias.

Al final, las sensaciones fueron muy buenas, los vecinos terminaron satisfechos y los de la comisión logramos dar el primer paso de una tradición que cumple hoy 30 años. En su día, lo hicimos posible gracias al trabajo honesto y la ilusión de todos, lo que nos permitió cumplir con nuestros objetivos, permítanme decirlo, de manera sobrada, ya que incluso las 11.909 pesetas que no tuvimos que utilizar para la organización de todo, fueron devueltas a las arcas municipales.

Por eso quisiera dedicar especialmente este pregón a ese grupo de amigos con los que tanto compartí, trabajé, discutí y disfruté, con el único fin de mejorar nuestra barriada. Les invito a que me acompañen aquí arriba y a todos os pido un fuerte aplauso para ellos.

Francisco Aguilar Carretero

Diego Gavira Manzano

José Antonio Cabrera Ortega

Juan López Gavira

Francisco León Fernández

Antonio Jiménez Gavira

Francisco Martínez Almagro

Juan Jiménez Gavira

Sebastián Díaz Esteban

Antonio Díaz Esteban

Eugenio Gavira Durán

Francisco Rodríguez Valle

José Gómez Gómez

y por supuesto, los que desgraciadamente hoy no pueden estar aquí con nosotros, pero que nunca faltan en nuestro recuerdo:

José Amores Herrera, un hombre bueno y querido por todos, amigo de sus amigos, al que jamás vimos enfadarse ni acobardarse; y que era capaz de alegrarte el día en cualquier momento. Pepe siempre estuvo a nuestro lado con una palabra amable y una sonrisa que nos contagiaba a todos.

José Andrades, el fotógrafo, que no faltó a ninguna de nuestras veladas, a las que venía a trabajar y a divertirse con nosotros, además de ayudarnos en todo lo posible con su experiencia. Nunca le gustó figurar en ningún papel, pero los que trabajamos con él sabemos que fue un pilar fundamental en la puesta en marcha de la Velada, siendo además el diseñador del primer cartel que nació de un dibujo hecho en una servilleta del Restaurante de Los Cortijillos.

De aquellas veladas, también me gustaría resaltar una de las anécdotas más relevantes de las muchas que nos ocurrieron, el arreglo de una amistad rota entre dos vecinos después de más de 40 años de distanciamiento. Esto ocurrió en una de las primeras comidas dedicadas a la Tercera Edad, en las que incluso nos prestábamos a recoger a los mayores en nuestros coches casa por casa, y en las que nombrábamos el “Abuelo del año” de cada edición.

Por todo lo dicho anteriormente, este pregonero, quiere agradecer tantos años de amistad y colaboración a estas personas, que son tan merecedores de este honor como un servidor.

ENTREGA DE DIPLOMAS

Después del necesario vistazo al pasado, sólo nos queda mirar al presente y al futuro. A las generaciones de ahora, les quiero decir que estas “batallitas de abuelo Cebolleta” que hoy he venido a recordar sirven, no sólo para homenajear a quien se lo merece, sino para destacar que, con el trabajo en equipo, se pueden alcanzar metas importantes.

Las asociaciones de vecinos deben seguir siendo el principal medio de apoyo de las reivindicaciones del ciudadano, llamando la atención de las administraciones en aquellos asuntos que sean necesarios. Sólo así nos podremos asegurar un desarrollo digno de nuestra barriada ya que, cuando hablamos de políticos, en la mayoría de las ocasiones se hace realidad el dicho de: “El que no llora, no mama”. Si caemos en la complacencia y el aplauso fácil, damos la imagen de que aquí no hay problemas que arreglar, y los políticos terminan solucionando asuntos en otros sitios que consideran más prioritarios.

La Velada, el Centro de Salud, el colegio, el campo de fútbol, el paso elevado sobre la autovía, el asfaltado y alumbrado de calles, la Plaza de Los Faroles y la promesa de retirar las pantallas, (que a ver cuando comienzan a quitarlas de verdad), son ejemplos en el pasado y el presente de cómo los vecinos, si se unen mayoritariamente para conseguir algo, son capaces de mover los resortes necesarios para que los políticos presten atención a los problemas concretos de los ciudadanos y traten de solucionarlos.

Por eso siempre he abogado por la unión de los vecinos de Los Cortijillos, refiriéndome con esto también a los habitantes de Ciudad Jardín, Los Álamos en sus diferentes fases,la cañada de Guadacorte y ahora también a los de la Dehesa y la Vega del Golf, con los que nuestro núcleo poblacional ha ido creciendo en estos años. Espero que pronto, la vía del tren no sea más un obstáculo para la convivencia entre nuestros nuevos vecinos y los habitantes de Los Cortijillos de toda la vida, que en definitiva, formamos parte del mismo pueblo.

Precisamente, una fiesta como nuestra Velada es una oportunidad perfecta para crear y unir nuevos lazos de amistad con los vecinos que llegan a la barriada, como así ha sido siempre en Los Cortijillos. Como personalmente he tenido la suerte de comprobar y disfrutar en cada uno de estos treinta años.

Por eso, quiero desde aquí invitar a todos aquellos que quieran disfrutar con nosotros de un ambiente cordial, de diversión y sana convivencia, a que acudan a nuestra Velada que hoy comienza. Es pequeña y modesta como siempre, pero es una fiesta acogedora y familiar como pocas. Un punto de encuentro para ver amigos de toda la vida y brindar una nueva amistad a los recién llegados que ya no quieran sentirse unos extraños. Lo hemos podido comprobar a lo largo de los años con todos los vecinos que por trabajo y otras circunstancias, han vivido con nosotros. Muchos de los que llegaron se han terminado quedando, y la mayoría de los que se fueron lo hicieron con pena por dejarnos. Por eso, un año más, debemos hacer de nuestra velada una cita alegre para vecinos y visitantes de todas las edades, aunque a veces me cueste conciliar el sueño con el ruido de la caseta que tengo frente a mi casa. Todo sea por la fiesta.

No quisiera terminar este pregón sin recordar a un amigo que siempre disfrutó de cada una de nuestras fiestas, arrancando una sonrisa sincera a su paso, sin molestar nunca a nadie. No encuentro un nombre más apropiado para nuestro recinto ferial que el de José Moreno Aguilar, mi primo como él mismo decía. El “Julay” como lo conocimos todos.

Sólo me queda agradeceros a todos vuestra presencia y desearos de corazón una feliz velada 2010, que nos olvidemos por unos días de los problemas y disfrutemos todos juntos en armonía de nuestra fiesta.

VIVA LOS CORTIJILLOS!!!

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