EN ROJO Y NEGRO

Mercadeo en Diputación de Cádiz. Pago de favores del gobierno del PP

 

No va esta reflexión de agravios comparativos, ni siquiera de “envidia”. Que una ciudad de Cádiz reciba de la Diputación Provincial 100 millones de euros desde 2024 hasta 2026 es noticia que debe alegrar a quienes en esa ciudad viven y también al vecindario circundante. La noticia se titula: “Juan Franco se ufana de que el total de inversiones de Diputación en La Línea frisan 100 millones de euros”.  Hay quienes pensarán: “¡Olé por Juan! Y aquí se acabaría el tema, ya que un político, en esta España de mafias partidarias, debe saber jugar al juego “tú me das, yo te doy”. Quienes, alegrándose de la “suerte” de sus vecinos, agraciados con la lotería diputatil (y no es catalán), caen en la cuenta de que, en esto del reparto de los dineros del pueblo, no parece que se haga con criterios homologados, objetivos, equitativos, solidarios…; sin duda reconocerán la suerte de quienes reciben 100 millones con respecto a quienes solo reciben 7 millones, como es el caso de Algeciras. Y la pregunta que alguien se hace es si en el reparto de fondos diputables interviene la compra de favores para poder gobernar esa institución provincial. Teniendo en consideración que una Diputación Provincial es una “corporación elegida para dirigir y administrar los intereses de una provincia”. Cabe preguntarse si de hecho esto ocurre. Ya que la descompensación, en la redistribución de los dineros recaudados al pueblo, no parece nada equitativa, ni homologada, ni siquiera solidaria. Y enmarcando este asunto, en el entramado político partidario que padece esta transición a la democracia, sería posible concluir que los intereses administrados por el PP (Partido Popular) en la Diputación de la provincia poco tienen que ver con los intereses de las gentes que la habitan. ¿O sí? Si el rey francés, Luis XIV, decía aquello del “L’État, c’est moi”, bien podría pensarse que el político diputadil de turno, piense que “nous sommes la province ».

Es de agradecer el ejemplo que el partido 100×100 de la línea está dando a todo el respetable.  Porque con solo 2 diputados de los 31 que componen la Diputación, está haciendo malabares, eso sí con el dinero de todas las personas que viven en la provincia. Sus señorías diputadas se reparten de la siguiente forma: “Partido Popular (PP), 14; Partido Socialista Obrero Español (PSOE),14; La Línea 100×100, 2; Izquierda Unida (IU-CA), 1. Y estos diputados y estas diputadas proceden de 9 circunscripciones territoriales de la provincia. Corresponden al Campo de Gibraltar 2 de ellas: 1.- Algeciras, Tarifa y Los Barrios, que aportan 4 diputados: 3 del PP y 1 de PSOE. 2.- San Roque, La Línea de la Concepción, Castellar, Jimena, Tesorillo con 3 diputados: 1 del PSOE y 2 de La Línea 100×100.

Tanto la distribución provincial de diputados y diputadas, 31/2, como la comarcal, de 7/2 de 100×100, dejan bien a las claras que el criterio utilizado por el PP, que gobierna la institución, refleja su dependencia, del partido 100×100 La Línea, para ostentar cargos en la administración provincial..  Si de un total aproximado de 270 millones de inversiones en la provincia en el periodo 2024-2026, 100 millones van para la Línea, algo anormal está ocurriendo. ¿Podría pensarse que se compran cargos con sueldos importantes, a cambio de trajinar con el dinero de los pueblos? El mérito de 100×100 La Línea es evidente, aunque este mérito consista en llevar dineros a La Línea de la Concepción a costa de que no lleguen al resto de las ciudades y pueblos de la provincia. Les parece bien a quienes conforman los partidos recientemente emergentes de 100×100 en las localidades de la comarca con esta situación en la que sus vecinas y vecinos dejan de recibir lo que les correspondería, porque otros se lo llevan.

A las gentes de La Línea les viene bien este trasvase de recursos públicos. Lo que ya no va tan bien es que se compren los cargos con dineros del pueblo. Y esto, lamentablemente, no se percibe en este trozo del sur del sur europeo. Porque se ha “normalizado” que el juego político partidario cotidiano consiste en vender a su “madre”, incluso a lo que algunos llaman “Patria”, por un plato de lentejas, aunque eso sí, las lentejas se la comen ellos solos y son de todo el pueblo.

Si se tira de números, las cifras son escandalosas. Si la provincia de Cádiz cuenta con 1.257.041 “almas”, de ellas en La Línea de la Concepción viven  64.499, ¿Cuál sería la ratio por persona para las inversiones? Ojo que estos datos serían indicadores, ya que entre los criterios de reparto deben contemplarse otros criterios objetivos para que este reparto sea “justo”, “razonable”, “equitativo”, “solidario”… Si los 270 millones de inversiones en estos 3 años se relacionaran con el millón largo de personas que viven en la provincia, la ratio sería de 215 euros por habitante. Con este dato podría calcularse que La Línea de la Concepción, por población, debería recibir algo más de 13 millones. Si recibe 100 millones de los 270 millones totales de inversiones provinciales, algo anormal, por utilizar términos suaves,  está ocurriendo.

La otra cara de este escandaloso asunto es el papel que desempeña en esta trama el PP (Partido Popular), que gobierna la Diputación. ¿Por los 2 votos de 100×100 La Línea, asume el bochornoso papel de legitimar este cambalache que perjudica a toda la provincia, excepto La Línea de la Concepción? ¿Cómo explican los políticos del PP, por ejemplo, al pueblo algecireño, que de los casi 27 millones que le corresponderían por población (124 000 habitantes), solo recogen 7 millones? ¿Cómo explicar dónde van los 20 millones que faltan?  

Consecuencias electorales. Mientras se mantenga el juego de quitarle el dinero a unos pueblos para dárselo a otros, con el objetivo de ocupar sillones y obtener poder y dinero, la cosa no pinta bien y las opciones 100×100 tendrían bastante sentido. Aunque es evidente que si llegara a extenderse el fenómeno 100×100, la lucha entre pueblos estaría servida. La lógica de votar a partidos “mayoritarios” tampoco parece que sea la opción adecuada, porque, sin ir muy lejos, vean cómo ciudades gobernadas por partidos hegemónicos tampoco reciben lo que en justicia deben. Más aún que son los grupos de poder dentro de esos partidos los que al final deciden temas esenciales para las comunidades: Ejemplo: En Cádiz se opta por “invertir” en un magnífico puente nuevo de Cádiz y el soterramiento de su vía del tren, en lugar de hacer posible un tren de calidad para el campo de Gibraltar, los polígonos industriales, el superpuerto. Lo verdaderamente extraño es que, en esas ciudades abandonadas, las gentes del pueblo sigan fiándose de esos partidos que, teniendo poder, las ningunean. En este mercadeo partidario, la ley debería establecer salvaguardas que impidan que, por capricho, avaricia, agonía, ansia de poder o riqueza, se junten unos cuantos políticos y decidan barbaridades con el dinero del pueblo. ¿Quién puede proteger a la indefensa democracia de las políticas partidarias? Se supone que en democracias parlamentarias las urnas sirven para corregir errores, y defenderse de abusos; sin embargo, después de casi 50 años, más de una persona no acaba aprendiendo de ellos y repite votando al de siempre “manque pierda”.

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