SOBRE NUESTRA VIDA

Sinceridad

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–No puedo decírselo, –dice él. –le dará algo si se lo cuento, además, no me entendería.

–No se lo puedo decir, –dice ella, –diría que estoy loca.

–Lo perdería si…

–Le haría daño si…

–Nadie me entiende. Ni yo me entiendo a mi mismo.

¿Por qué no podemos ser sinceros el uno con el otro?

La sinceridad es definitivamente un gran reto. Ser sincero significa abandonar el comportamiento fanfarrón y mostrarse desde su lado humano-imperfecto, pero también adorable, sensible, vulnerable.

¡Qué bello cuando podemos compartir con un/a verdadero/a amigo/a sin tener la sensación de tener que moldear u ocultarnos!

Incluso podremos arriesgarnos con un/a verdadero/a amigo/a que él o ella esté ofendida, consternada o en contra de nuestra actitud y comportamiento. O que tenga otra opinión, visión de las cosas, o que simplemente viva las cosas de otra manera.

Pues sí, en la amistad, es más fácil.

Distinto es en las relaciones íntimas. Dicho sin rodeos, en ese contexto nos encontramos con engaños y mentiras con facilidad. No siempre, evidentemente, pero es relativamente frecuente que seamos incapaces de revelar a nuestra pareja lo que realmente pasa por nuestro corazón y cabeza.

Y así pasa que haya personas que se tiran toda la vida sin encontrarse, aunque estén viviendo bajo el mismo techo.

¿En el trabajo?

–Si le digo esto, se enfadará y dejará de esmerarse, –dice el jefe.

–Si se lo digo al jefe, me tratará mal o incluso me despide, –piensa el empleado.

Una pena, ¿no crees? ¿No sería deseable que pudiéramos vivir sin tener que interpretar, sin tener que suponer lo que el otro piensa, desea, necesita,…?

¿Por qué es tan difícil ser sincero?

Tememos los conflictos, el rechazo, el desamor.

A largo plazo, no obstante, el ocultarse y moldearse hace más daño que bien. Desgraciadamente, la mayoría de las personas ni han intentado abrir su corazón, sacar la verdad a la luz sin tapujos, con el fin de cambiar, mejorar o aclarar las cosas.

Lástima que el miedo a ser sincero es más fuerte que el valor de cambiar algo.

Sea como sea, podemos dar por hecho que las mentiras y los engaños no son sostenibles en el tiempo. Tarde o temprano, la verdad sale a la luz. Ahora bien, esta revelación será como una bomba, capaz de destruir la mayor parte de lo que queríamos cuidar y proteger.

Una pena.

¿Solución? ¿La solución?

En realidad, la sinceridad – base de la comunicación – comienza en ti. La aparente falta de sinceridad entre las personas comienza en un encuentro consigo mismo. Verse en el espejo – sincero, desnudo, sin maquillaje, con una sana porción de auto-crítica.

No auto-machaque, ¡no! Ahí va el siguiente paso.

En la compasión, en la comprensión hacia uno mismo.

En el intento de ser sincero consigo mismo, sin inventarse una película.

La base de la comunicación, tan clave para la convivencia y para el trabajo en equipo comienza así: sinceridad, auto-crítica, compasión, comprensión, paciencia – y luego, cuando hemos andado por este camino, entonces estamos en el camino hacia el amor, el amor propio y el amor al prójimo.

Hablar antes de “amor” y “amor propio”, como desgraciadamente se ha puesto de moda hoy de forma demasiado superficial, es en cierto modo presuntuoso.

¿Amor? Sí, es la esencia de todo.

¿Sinceridad? Uno de sus ingredientes esenciales.

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