SOBRE NUESTRA VIDA

Valorar y Criticar. El derecho a expresarse


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Bueno y malo
Bien y mal
Correcto, incorrecto
¿Quién lo sabe?
¿Tenemos derecho?
¿Cómo, cuándo, en qué momento?

Es compleja la cosa de valorar y criticar.
Puede parecer que el bien intencionado intento de “no meterse” en asuntos de otros lleva a callarse todas las cosas que, dichas en el momento adecuado, podrían aportar a la persona o entidad justo lo que necesitaba para salir de un bache o para levantar las alas.

Es cierto que no podemos invadir, por muy buena que sea la intención, en la vida personal de una persona, ni siquiera si es muy cercana. En el caso de un/a amigo/a que está metiendo la pata en algo, aunque lo estás  viendo claramente, no puedes decírselo, porque en realidad no es tu asunto, y además, él o ella tiene que descubrirlo por si mismo/a.
El problema es que, si se da una situación en la que es necesario expresarse porque algo te afecta personalmente, a menudo te tragas la expresión, como si no fuera contigo. Has aprendido a callar, porque temes que el otro se enfade, o bien das por hecho que nadie te oirá, nadie te hará caso.
Hay situaciones en la familia, en la empresa, en el equipo, cosas que deberían mejorar y que requieren tu atención, requieren ser comunicadas. No obstante, supones que no van a escucharte, o te van a tachar de “sábeloto”.
Si el tema no expresado sigue dando vueltas en la cabeza, si por mucho que analices y mires la situación, siendo sincero/a contigo mismo/a, sientes que tu visión, opinión o propuesta sale del amor, de tus ganas de aportar y hacer el bien al equipo, a los demás, a la sociedad, el “no expresar” te hará daño.

Callarse por un tiempo prolongado puede enfermar, causar malestar, ansiedad, dolor de garganta, dolor de cabeza. La idea, no obstante, de contar y decir lo que uno de alguna manera necesita decir, a veces causa tal pánico a ser herido, ridiculizado, abandonado o echado del “grupo”, que uno termina congelado en el eterno silencio.
Así pasa que de repente las personas explotan aparentemente “sin razón” y buscan válvulas de escape en el fútbol, en el tráfico o rajando de políticos u otras personas. Todo desvío del tema “real” vale para no afrontarlo y superar el miedo a arriesgarse con la verdad interna.
No es fácil decir la verdad, tu verdad, la que siempre será tuya, no de otros. “Tener razón” jamás es la cuestión aquí, porque tu verdad es, no hace falta defenderla ni ponerla en tela de juicio ante los demás. Solo ante uno mismo será necesario revisarla y reconocer, si acaso, los errores cometidos.

No quiero seguir en esta relación, no soy feliz–, dices, o tal vez solo lo piensas. Tal vez alguien quiere rebatir tu opinión. Pero si dicha opinión es sincera, reflexionada, o sea, si lo dices desde tu corazón, tu conexión contigo mismo/a, nadie puede impedirte tomar decisiones sobre cualquier cambio en tu vida. Solo tú sabes lo que necesitas, en último término.

El problema es que en muchas ocasiones, las personas no saben lo que necesitan porque no hay conexión alguna con el propio ser. En este caso, hace falta una reflexión, una mirada sincera hacia el interior, y una gran porción de autocrítica.
La situación caótica de nuestro equipo me impide hacer mi trabajo. Necesito que cambiemos esto, esto y esto. Si no, dejo el equipo.
Este asunto es un reto enorme. ¿Cómo voy a decir esto a mi superior?
Hoy día, se habla mucho de liderazgo, y se reitera que un verdadero líder escucha a su equipo.
Difícil, si no hay conexión con uno mismo. Difícil, si no hay autocrítica. Muy difícil, si en vez de escuchar al “sabio interior”, escuchamos a “gurús” externos.
Las respuestas a la correcta decisión, a la recta palabra, a la honesta crítica constructiva, a la valoración de una persona o situación, no está en los manuales o libros de auto-ayuda, no está en manos del coach o terapeuta. Éste solo puede ayudarte a llevarte hacia tu templo interior de sabiduría.

–Valorar y criticar, ¿es juzgar?
No lo sería ni lo será, si la primera mirada sincera se dirige hacia el interior. Y eso también vale, más incluso, para terapeutas y coaches. En el ámbito de lo psicológico no debería haber “sabelotodos”, sino escuchadores, siendo la primera “escucha” siempre hacia dentro, ya que el autoconocimiento y trabajo sobre uno mismo es un proceso que dura la vida entera.

–Valorar y criticar, ¿es necesario?
Sí. Necesitamos que las personas expresen su valoración y crítica sobre los asuntos que afecten su día a día, su autoestima, su bienestar. Y el de todos.

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