Opinión / Julio C. Pacheco

2/28/2016

Nosotros, los currelas

Nosotros, los currelas

Julio C. Pacheco | Vecino de Los Barrios

Ya saben lo de los vicios, y todos los tenemos (hasta usted que se cree santo). Ahora ando drogándome con la última que todavía creo que es legal, «el cubata». Pero ya saben, alguna chorrada de borracho les tengo que contar. Pero en esta ocasión no tiene lugar. Una máxima de Paco Rabal era siempre conocer el nombre de -cual escudero fiel- quien le servía las copas. Y el gran Paco, no era un santo. Ni falta que le hacía.

Andando por Los Barrios, ejerciendo por esta tarde fría un poco de tajarina. Empezamos y terminamos siempre en lo mismo: ¿me pones esto o aquello? Y andando hete aquí, otro sitio y algún conocido. Revisas la prensa. Alguna tertulia. Observas comportamientos. Todo repetitivo y a veces aburrido. Hasta que algo te llama la atención, y no sean bien pensados que no es una señora de buen ver de la Villa y Corte.

Es cómo alguien se parte la cara por lo... y por los de aquí. Y lo suyo es hacer patria. Un camarero, Francis. Una pareja de turistas, alojados en una ilustre fonda del lugar, le preguntaban por la vida nocturna de aqueste lugar, el tapeo y las cosillas propias. Él se lo curró a fondo -desconozco el motivo, aunque supongo que ese concepto no le vendrá reflejado en la nómina- pero a ese sencillo hombre le habría propuesto yo para cualquier distinción de este ilustre municipio. En su sencilla trinchera de `camareta´ les explicó dónde podían ir, las chulezas de la zona y sus aledaños. Les detalló los sitios de tapitas típicas y si luego querían, a la vuelta, él estaría allí por si querían tomar algo. Que si tenían algún problema, que llamaran al hotel y que se les atendería siempre. Escuchándole, seguro que eso era su valor añadido de esos que no cotizan en ninguna bolsa.

Éste que les escribe y que ha andado por muchos hoteles, algunos muy chulos y otros cuchitrines de baja estofa, por donde también he tenido la suerte de conocer a currelas como Francis, waiters y Mohameds (que yo soy ultrasur) -por lo general siempre mal pagados, o peor- sólo les digo una cosa: era vuestro trabajo y lo habéis hecho muy bien, pero para esto -y sus encantos añadidos- el sur tiene un arte especial.

Ahora sólo falta que la mancha de lo que hay por encima suya -y nuestra- se impregnen de sus cátedras. Sí, esos `trincalotodo´ de la cosa política, masturbada por la especulación financiera más salvaje, y que ahora se encuentran por toda España callados, agazapados y acojonados, por si les hacen un registro policial o les manda declarar un juez; mientras que `presuntamente´ -palabra idiota, por imperativo legal- chupaban bien del bote de unos municipios y de otros. Un sueño sería que el destino les pusiera entre rejas una buena temporada. Porque éstos no serían capaces de sustituir a estos profesionales ni un minuto. Sería bueno ver si ellos tendrían talento para servirle a un forastero una copa con su amabilidad, mostrarle el cariño a su tierra, la información amable sobre ella y con la misma deferencia al cliente que estos currelas demuestran. En algunas ocasiones inventándose hasta los idiomas, que por aquí somos mucho de sobrevivir y el chino o el alemán nos queda lejos.

Ni usted ni yo veremos a los `trincalotodo´ ya en este noble trabajo, ellos ya andan en otras cosas, seguro. Total todos sólo somos forasteros de paso. Y en mi caso hoy, con un par de copitas contra este frío que está que no se puede aguantá.

 



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